Crítica Franz: Kafka y el surrealismo de la vida real

critica franz
Con Franz, Agnieszka Holland convierte la biografía de Kafka en un collage psicodélico sobre la memoria, la literatura y la fabricación de íconos culturales.

Toda biopic llega tarde. Cuando la cámara encuentra a un personaje histórico, ya sólo puede perseguir las huellas que dejó en los demás: testimonios, objetos y contradicciones que compiten por apropiarse de una vida. Franz, de Agnieszka Holland, convierte esa desventaja en método. En lugar de prometer el acceso definitivo a Franz Kafka, la película avanza sobre una imposibilidad: la de reconstruir a un hombre cuya obra terminó devorando a su propia biografía.

Kafka estaba fascinado por las propiedades surrealistas de la vida real. Franz presenta episodios de su biografía, de sus cuentos y novelas. Los rompe, los mezcla con el presente. Introduce turistas, recuerdos, fantasías y pequeñas irrupciones absurdas que contaminan la cronología. La existencia del escritor deja de ser una línea recta para adquirir la forma de una memoria colectiva, construida durante un siglo por lectores, académicos, familiares y comerciantes.

La película intenta menos explicar el origen del mito que mostrar el mecanismo mediante el cual un hombre termina convertido en un idioma. Holland pregunta: ¿qué sobrevive de un gran escritor? ¿Los libros o la industria cultural que nace alrededor de ellos? Praga ya no pertenece a Kafka. Pertenece al turismo de Kafka.

biopic kafka
Franz de Agnieszka Holland

Franz: El padre, la culpa y el origen de una mirada

La relación entre Franz (Idan Weiss) y Hermann Kafka (Peter Kurth) es el centro de gravedad de una tensión que atraviesa toda la obra del escritor: la necesidad desesperada de ser reconocido por una autoridad que jamás reconoce. Hermann es más que un padre severo; representa una forma de entender el mundo donde la utilidad económica vale más que cualquier imaginación.

Kafka nunca responde con rebeldía. Franz evita convertirlo en un artista romántico dispuesto a romper con todo. Franz sigue buscando aprobación incluso cuando sabe que no llegará. Ese padre es una versión en miniatura de la burocracia kafkiana. Establece una lógica donde la aprobación es una promesa que siempre queda en suspenso, un paso más adelante. La postergación, el gran tema de Kafka.

Quizás por eso Idan Weiss evita interpretar a Kafka como un intelectual brillante encerrado en su propia mente. Hay timidez, ansiedad y una fragilidad permanente, pero también curiosidad, ironía y una necesidad de comprender aquello que sucede alrededor. Su Kafka observa más de lo que habla. Y cuando habla, parece hacerlo con la sensación de que las palabras siempre llegarán demasiado tarde.

franz pelicula
Idan Weiss como Kafka en Franz de Agnieszka Holland

Franz: Agnieszka Holland y la vida de Kafka después del mito

El cine biográfico es patológico: un trauma infantil desemboca en una novela célebre; una ruptura sentimental explica un personaje; una conversación casual anticipa una obra maestra. La creatividad queda reducida a un mecanismo de causa y efecto. En Franz, la literatura aparece como una consecuencia imprevisible de una sensibilidad, nunca como la traducción directa de un acontecimiento.

Agnieszka Holland también recupera algo que la posteridad borró casi por completo: el humor. Kafka podía ser gracioso, incluso cuando escribía sobre la culpa, el poder o la muerte. La película incorpora pequeños momentos de absurdo que recuerdan que el universo kafkiano era, sobre todo, un mundo donde la lógica ha empezado a funcionar con reglas secretas.

Por eso la secuencia inspirada en En la Colonia Penitenciaria tiene tanto peso específico. Holland deja de hablar sobre Kafka para intentar pensar como Kafka. El dispositivo cambia de naturaleza y la imaginación invade la puesta en escena. El escritor deja de ser objeto de observación para volver a producir imágenes. Es ahí donde Franz consigue acercarse a aquello que volvió irrepetible su literatura: esa mezcla de racionalidad absoluta y pesadilla administrativa donde el horror funciona con la eficiencia de una oficina pública.

Médicos, familiares, amigos y comentaristas intentan descifrarlo desde distintas perspectivas. Todos aportan piezas; ninguno logra completar el rompecabezas: cuanto más se habla de Kafka, menos accesible parece. Franz renuncia a ofrecer una respuesta definitiva. Holland se acerca a ese borde, pero, como hizo Todd Haynes con Bob Dylan en I’m Not There, sabe que explicar a un artista sería traicionarlo. El misterio persiste porque es la materia prima del personaje.

Tal vez por eso Franz termina habla menos de literatura que de reconocimiento. Kafka pasó buena parte de su vida dudando de la importancia de su obra. Quiso destruir sus manuscritos. Desconfió de su propio talento. Buscó aprobación donde sólo encontraba indiferencia.

Después de todo, la gloria siempre llega cuando ya no queda nadie para recibirla.

Tráiler de la película:

Picture of Sebastián Valle

Sebastián Valle

Sebastián Valle es Licenciado en Periodismo (TEA y Universidad CAECE). Vive en Buenos Aires. Trabaja en el área cultural desde 2007. Publicó en medios nacionales como Página/12 y en medios independientes como Mutis x el Foro, Zona 11, Pulp Fiction Cine y Revista Hush. Es crítico de cine y televisión y director editorial de Plano Americano. Alumno de toda la vida de Tom Wolfe, Martín Caparrós y J. Hoberman. Tiene la sospechosa capacidad de citar a Borges aunque esté escribiendo un artículo sobre Emily en París. Contacto: sebastianvalle@planoamericano.com

NOTAS RELACIONADAS