El episodio 2 de El Caballero de los Siete Reinos (A Kinght of the Seven Kingdoms) introduce a Baelor Targaryen con una economía poco habitual para un personaje central en la historia de Westeros. Aparece, observa una situación menor y toma una decisión. Ese gesto define algo más amplio que la suerte de Ser Duncan el Alto. En una serie que observa el poder desde los márgenes, Baelor encarna una forma de autoridad dentro de Westeros que rara vez encuentra continuidad.
En la línea de tiempo de El Caballero de los Siete Reinos (209 DC), Baelor Targaryen (Bertie Carvel) llega a Ashford Meadow como heredero al Trono de Hierro y Mano del Rey Daeron II. Su posición es incuestionable. Sin embargo, la serie evita presentarlo como figura distante o ceremonial. El gesto decisivo del episodio pasa por su memoria: recuerda a Ser Arlan de Pennytree (Danny Webb), un caballero sin renombre, sin victorias y sin descendencia. Ese recuerdo basta para legitimar a Dunk (Peter Claffey) y permitirle competir. Baelor ejerce a partir del reconocimiento, como si entendiera que la sangre de dragón no anula su humanidad.

Baelor Targaryen en los libros de George R. R. Martin
En los textos de George R. R. Martin, Baelor Breakspear ocupa un lugar singular dentro de la casa Targaryen. Hijo de Daeron II y de la princesa Myriah Martell, combina herencias culturales y políticas que marcaron su forma de gobernar. Su figura funciona como síntesis entre la tradición guerrera de la casa y una concepción más amplia del reino, menos centrada en la sangre y más atenta al equilibrio social.
El episodio 2 de El Caballero de los Siete Reinos toma esa base literaria y la traduce en acciones mínimas. Baelor escucha. Pregunta. Contrasta recuerdos. Pone a prueba a Dunk sin humillarlo. Cuando valida su condición de caballero, lo hace desde una autoridad serena, casi administrativa, pero cargada de sentido moral. En una saga acostumbrada a la arbitrariedad del poder, Baelor rompe esa lógica por contraste.
La escena adquiere mayor peso cuando se la coloca junto a las otras figuras Targaryen presentes en Ashford. Maekar (Sam Spruell), hermano menor de Baelor, se muestra rígido, suspicaz, incapaz de registrar el mundo fuera de la jerarquía. Aerion (Finn Bennett), hijo de Maekar, ejerce el desprecio como forma de identidad. El linaje aparece fragmentado en estilos de poder opuestos. Baelor representa una vía que el propio sistema parece incapaz de sostener.
En los relatos de Dunk and Egg, Baelor Targaryen es un príncipe respetado incluso por sus enemigos. Participó de la Primera Rebelión Fuegoscuro (196 DC) y fue clave en la derrota de Daemon Blackfyre. La victoria, sin embargo, no lo convierte en un símbolo de revancha. Martin subraya su capacidad para combinar firmeza militar con clemencia política, una rareza en un mundo construido sobre agravios acumulados.

Qué tipo de poder representa Baelor frente a otros Targaryen
Ese trasfondo amplifica la lectura del episodio 2 de El Caballero de los Siete Reinos. La serie no necesita explicar el futuro de Baelor Targaryen para que su figura funcione como referencia ética. Basta con mostrar cómo ejerce su rol frente a un caballero errante sin padrinos. En Westeros, donde el prestigio suele depender del apellido, Baelor Targaryen valida la experiencia y la conducta. El recuerdo de Ser Arlan es la prueba de que alguien como él observa más allá de los nombres grandes.
La memoria ocupa un lugar central en este retrato. Baelor recuerda a Arlan porque presta atención. Esa cualidad, casi invisible en otros gobernantes, se vuelve política. Recordar implica reconocer la existencia del otro dentro del sistema. Dunk entiende eso de inmediato. Su reacción no es grandilocuente, sino íntima. El episodio marca un quiebre en su percepción de la caballería: la legitimidad puede venir de un gesto justo, no solo de una espada o un blasón.

Aerion Targaryen: La humillación preventiva
El contraste con Aerion refuerza la idea. El joven príncipe ejerce el poder como humillación preventiva. Su violencia verbal anticipa la violencia física que definirá su destino en los libros. Frente a él, Baelor Targaryen aparece como una anomalía dentro de su propia casa. La serie sugiere que el problema de Westeros no radica únicamente en quién gobierna, sino en qué modelo de autoridad logra imponerse.
Desde una perspectiva histórica interna, Baelor representa una bifurcación perdida. Su muerte deja un vacío que el sistema llena con figuras menos equilibradas. Maekar terminará ocupando el trono, y aunque su reinado tendrá matices, carecerá de la capacidad integradora de su hermano. Egg (Dexter Sol Ansell), el pequeño escudero de Dunk, heredará parte de ese legado muchos años después, ya como Aegon V, pero en un contexto mucho más hostil.
Baelor Targaryen funciona como medida. Permite evaluar al resto de los personajes y al propio sistema feudal de Westeros. Su presencia alcanza para mostrar que otra forma de poder resultaba posible dentro de las mismas reglas.
En El Caballero de los Siete Reinos, la épica se reduce a gestos concretos. Baelor Targaryen reconoce a un caballero olvidado y le devuelve dignidad. Ese acto mínimo define una política. La serie muestra que otra forma de poder resulta posible dentro de Westeros. Su rareza explica por qué ese mundo permanece atrapado en el conflicto permanente.
DISPONIBLE EN HBO Y HBO MAX.




