El adiós a un grande: Robert Duvall muere a los 95 años

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Robert Duvall, el actor de El Padrino y Apocalypse Now, falleció en su rancho de Virginia. Su esposa Luciana Duvall confirmó la noticia. Tenía 95 años.

Robert Duvall murió el domingo 15 de febrero en su rancho de Middleburg, Virginia. Tenía 95 años. Su esposa, Luciana Duvall, comunicó la noticia a través de Facebook con un comunicado que describió la dimensión pública y privada de su pérdida: “Ayer nos despedimos de mi amado esposo, queridísimo amigo, y uno de los mayores actores de nuestro tiempo. Bob falleció en paz en su hogar, rodeado de amor. Para el mundo fue un actor ganador del Oscar, un director y un narrador. Para mí, fue simplemente todo.”

Duvall ganó el Oscar por Tender Mercies en 1983 y fue nominado por sus trabajos en El Padrino, Apocalypse Now y El Gran Santini, entre otros. En total acumuló siete nominaciones a lo largo de su carrera. También ganó dos Emmy, cuatro Globos de Oro, un BAFTA y un premio del Sindicato de Actores. Su último rodaje fue en 2022, en Los Crímenes de la Academia, junto a Christian Bale.

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Robert Duvall como el coronel Kilgore en Apocalypse Now

Robert Duvall, el actor que construyó una carrera desde los márgenes del sistema

Robert Duvall nació en San Diego, California, en 1931. Fue hijo de un almirante de la Marina de Estados Unidos. Estudió teatro en Illinois y sirvió en el Ejército antes de decidirse por la actuación. A fines de los 50 se mudó a Nueva York, donde se formó con Sanford Meisner. En esa etapa compartió departamento con Dustin Hoffman y Gene Hackman, los tres en los márgenes de una industria que todavía no sabía qué hacer con ellos.

Su primer papel relevante fue el de Boo Radley en Matar a un Ruiseñor, en 1962. El personaje no decía una sola palabra en pantalla. Era una aparición breve, casi espectral, pero suficiente para que su nombre empezara a circular entre directores que buscaban actores capaces de hacer mucho con poco. La carrera tardó en despegar. No fue hasta principios de los 70s que Robert Duvall se instaló en el centro de la industria.

La trilogía de papeles que definió esa primera etapa de consagración es difícil de igualar en densidad. Tom Hagen en El Padrino, el abogado de la familia Corleone que no es siciliano y por eso nunca termina de pertenecer. El coronel Kilgore en Apocalypse Now, el militar que ama el olor del napalm por la mañana con la frialdad de alguien para quien la guerra es simplemente otro entorno. Y el coronel Bull Meechum en El Gran Santini, un padre de familia cuya brutalidad doméstica funciona como extensión de su disciplina militar.

Los tres roles comparten una lógica: personajes que ejercen el poder desde una zona de opacidad emocional que Robert Duvall navegaba con una naturalidad que pocos actores de su generación tenían.

En enero de 2016 describió su aproximación al trabajo: “Tenía mi propia teoría dentro de una escena, donde te engañas a ti mismo: para obtener un resultado legítimo, deja que el proceso te lleve al resultado, en lugar de ir directamente al resultado. Hay que estar dispuesto a empezar desde cero y decir: ‘Veamos qué pasa’, en vez de recurrir al método antiguo de ‘Dame algo’.” Esa descripción es también un retrato de cómo trabajaba Francis Ford Coppola con su elenco en los setenta, y de por qué la colaboración entre ambos produjo lo que produjo.

Robert Duvall: Una carrera que incluyó la dirección, la televisión y un western que consideró su Hamlet

En 1997, Robert Duvall escribió, dirigió y protagonizó El Apóstol, un retrato de un predicador texano que comete un acto de violencia y debe rehacer su vida. La película fue nominada al Oscar y ganó el premio a Mejor Película en los Independent Spirit Awards. El proyecto tardó más de una década en conseguir financiamiento. Duvall lo desarrolló en paralelo a sus trabajos en producciones de estudio, sin abandonarlo. Cuando finalmente se estrenó, fue recibido como una de las mejores actuaciones de su carrera, lo que para ese momento ya era mucho decir.

La televisión también fue parte central de su trayectoria. Lonesome Dove, la miniserie de 1989 basada en la novela de Larry McMurtry, le dio el papel de Augustus McCrae, el vaquero filosófico y pragmático que es el corazón emocional de la historia. Robert Duvall dijo sobre ese trabajo: “Ya puedo retirarme, hice algo de lo que puedo sentirme orgulloso. Interpretar a Augustus McCrae fue como mi Hamlet.” No se retiró. Siguió trabajando durante más de tres décadas adicionales.

Su naturalismo áspero terminó por definir el estilo de una generación que incluyó a Robert De Niro, Dustin Hoffman y Gene Hackman. Pero a diferencia de De Niro, Duvall nunca fue una estrella en el sentido más comercial del término. Prefirió los personajes sobre el estrellato, los proyectos independientes sobre las franquicias, la precisión sobre la grandiosidad. Esa elección lo mantuvo activo y respetado hasta los noventa años, con una filmografía que cubre más de siete décadas sin una etapa de caída real.

La Argentina tuvo un lugar en su vida personal. Su esposa, Luciana Duvall –nacida Luciana Pedraza– es argentina. Se conocieron durante el rodaje de Assassination Tango en 2003, la película que Robert Duvall escribió, dirigió y protagonizó sobre un asesino a sueldo que viaja a Buenos Aires y queda atrapado entre el encargo y el tango. Se casaron en 2004 y permanecieron juntos hasta su muerte.

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