Oscar 2026: Chloé Zhao se convierte en la segunda directora con dos nominaciones a Mejor Dirección

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Con su candidatura por Hamnet, Chloé Zhao suma una segunda nominación a Mejor Dirección y entra en un grupo reducido dentro de la historia del Oscar 2026.

Chloé Zhao volvió a quedar inscripta en la historia de los premios de la Academia. Con su nominación a Mejor Dirección por Hamnet, la cineasta se convirtió en la segunda mujer en lograr dos candidaturas en esa categoría, un registro que hasta ahora solo había alcanzado Jane Campion. El Oscar 2026 suma así un nuevo dato que obliga a mirar el presente del cine estadounidense con una perspectiva más amplia que la del simple conteo de estatuillas.

La noticia no llegó como una sorpresa absoluta. Desde antes del anuncio oficial, el nombre de Zhao circulaba entre las previsiones más firmes de la temporada. Sin embargo, la confirmación vuelve a poner en evidencia un desequilibrio persistente. En casi un siglo de historia del Oscar, apenas dos mujeres lograron repetir nominación como directoras, un contraste que resulta difícil de ignorar frente a la extensa lista de realizadores hombres con múltiples candidaturas.

El recorrido de Chloé Zhao hasta este punto no responde a una progresión lineal dentro del sistema. Tras haber ganado el Oscar por Nomadland, su siguiente paso no fue la reiteración de una fórmula ni la adaptación a una expectativa previsible. Hamnet se presenta como un proyecto de otra escala, con un vínculo distinto con la industria y con una identidad autoral que se mantiene reconocible, aun dentro de un marco de mayor exposición.

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Jessie Buckley como Agnes en Hamnet de Chloé Zhao

Hamnet le da a Chloé Zhao una nueva candidatura al Oscar

La nominación de Chloé Zhao en el Oscar 2026 la coloca en un grupo extremadamente reducido. Antes de ella, solo Jane Campion había sido nominada en más de una ocasión como Mejor Directora, primero por El Piano y luego por El Poder del Perro, película por la que finalmente obtuvo la estatuilla. El dato marca un límite concreto en la apertura de la categoría más prestigiosa para las cineastas.

Zhao ya había hecho historia al ganar por Nomadland, un film que se movía en los márgenes del relato clásico y que apostaba por una puesta en escena austera, apoyada en actores no profesionales y en una observación directa del paisaje social estadounidense. Con Hamnet, el desafío fue distinto. La película adapta la novela de Maggie O’Farrell y se interna en un registro más ligado al drama de época, aunque sin abandonar del todo la sensibilidad que definió su cine previo.

Además de la nominación a Mejor Dirección, –donde competirá con Ryan Coogler (Sinners), Josh Safdie (Marty Supreme), Paul Thomas Anderson (Una Batalla Tras Otra) y Joachim Trier (Valor Sentimental)– Chloé Zhao fue reconocida en la categoría de Guion Adaptado, compartiendo crédito con la propia O’Farrell. En esa terna, fueron las únicas mujeres nominadas, mientras que en Guion Original no hubo ninguna presencia femenina. El contraste vuelve a subrayar que los avances siguen siendo parciales y concentrados en casos muy puntuales.

Aunque Chloé Zhao no figura como productora de Hamnet y, por lo tanto, no competiría directamente por el premio a Mejor Película, su rol es central: se trata de la única película dirigida por una mujer dentro de la selección principal de diez títulos. El Oscar 2026, en ese sentido, expone una paradoja frecuente: celebra hitos individuales mientras mantiene una estructura general poco diversa.

De Nomadland a Hamnet: Continuidad y desplazamiento

El paso de Nomadland a Hamnet permite leer la filmografía de Chloé Zhao como un proceso de desplazamiento más que de ruptura. Su cine conserva una atención particular al tiempo, a los cuerpos y a los espacios, incluso cuando trabaja con materiales literarios y con un elenco profesional consolidado. No hay un cambio brusco de identidad, pero sí una ampliación de registro.

Zhao explicó en distintas ocasiones que su interés no está puesto en la fidelidad literal a los géneros, sino en la experiencia emocional que puede construir a partir de ellos. En el caso de Hamnet, la adaptación no se limita a reproducir el texto original, sino que propone una lectura personal del duelo y de la vida cotidiana en un contexto histórico específico. Esa decisión formal es una de las razones por las que su trabajo fue observado con atención por los votantes de la Academia.

La comparación con otros directores múltiples veces nominados resulta inevitable. Nombres como William Wyler, Martin Scorsese, Steven Spielberg o David Lean integran una tradición de repetición y permanencia en la categoría. Zhao se suma a esa conversación desde un lugar claramente minoritario, tanto por su género como por la naturaleza de sus proyectos.

Esa singularidad no se construye desde la proclamación pública ni desde un discurso enfático. Zhao rara vez se presenta como portavoz de una causa. Su posición se define más por los hechos que por las declaraciones, por la persistencia de su trabajo dentro de un sistema que históricamente no le fue favorable a las directoras.

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Paul Mescal como William Shakespeare en Hamnet

La presencia femenina en los Oscar 2026

La nominación de Chloé Zhao se inscribe en un panorama general que muestra avances desiguales. En la categoría de Mejor Película Internacional, solo un título dirigido por una mujer logró entrar en la competencia: La Voz de Hind Rajab, de Kaouther Ben Hania. El dato vuelve a confirmar que la presencia femenina sigue siendo una excepción más que una norma en las secciones de mayor visibilidad.

El contraste aparece en otros rubros. En Mejor Documental, las películas dirigidas o codirigidas por mujeres fueron mayoría, con títulos como The Alabama Solution, Cutting Through Rocks y La Vecina Perfecta. Algo similar ocurrió en Mejor Película Animada, donde tres de las cinco nominadas estuvieron a cargo de directoras o equipos mixtos liderados por mujeres.

Ese reparto desigual sugiere que el problema no es la falta de producción ni de talento, sino la forma en que ciertas categorías concentran prestigio y poder simbólico. La dirección de largometrajes de ficción sigue siendo el espacio más restringido, y el caso de Chloé Zhao lo confirma tanto como lo cuestiona.

La ceremonia del Oscar 2026 tendrá lugar el 15 de marzo, con Conan O’Brien nuevamente como anfitrión. En ese marco, el nombre de Chloé Zhao volverá a circular, no solo como candidata, sino como referencia obligada en cualquier discusión sobre representación y acceso en la industria.

Su segunda nominación no corrige un problema estructural, pero lo deja a la vista con claridad. El hecho de que, a esta altura, siga siendo un acontecimiento excepcional dice tanto sobre su trayectoria como sobre los límites del sistema que la reconoce.

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