El Diablo Viste a la Moda 2: El regreso de Miranda Priestly y todo lo que se sabe de la secuela

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Veinte años después, El Diablo Viste a la Moda 2 enfrenta a Miranda Priestly con un mundo editorial transformado y una industria que ya no obedece a su poder.

En el primer avance de El Diablo Viste a la Moda 2, la nostalgia funciona como un mecanismo preciso. En apenas 52 segundos, Meryl Streep reaparece como Miranda Priestly, caminando por los pasillos de Runway en tacos rojos y con la misma seguridad glacial que definió al personaje en 2006. El ascensor se abre, Anne Hathaway entra como Andy Sachs, y Miranda apenas murmura: “Tardaste lo suficiente”. Un plano, una frase y la certeza de que dos décadas después los roles se han invertido.

El Diablo Viste a la Moda 2 –cuyo estreno está previsto para el 30 de abril de 2026– marca el regreso del director David Frankel, la guionista Aline Brosh McKenna y buena parte del elenco original: Streep, Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci. La historia parte de una premisa que ya no depende del glamour ni de la ingenuidad de los comienzos, sino de una pregunta más incómoda: qué queda del poder cuando el mundo que lo sostenía se derrumba.

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Anne Hathaway como Andy Sachs en El Diablo Viste a la Moda 2

El Diablo Viste a la Moda 2 y el fin de una era

La trama de El Diablo Viste a la Moda 2 sitúa a Miranda Priestly frente a su última batalla profesional. Runway, símbolo del lujo editorial, atraviesa la crisis que arrasó con los medios impresos. Su influencia se desvanece entre algoritmos, métricas y campañas que se deciden fuera de las redacciones. Emily Charlton –la ex asistente que alguna vez cargó cafés y humillaciones– ahora dirige una agencia global de marketing para firmas de lujo, y controla los presupuestos que Miranda necesita para sobrevivir.

El enfrentamiento entre ambas condensa el paso del tiempo: una industria vertical convertida en un tablero inestable donde la autoridad se mide en alcance digital. La película, basada en la novela Revenge Wears Prada de Lauren Weisberger, retoma ese universo desde un nuevo punto de fuga. La competencia ya no está en la moda, sino en el control de la atención.

El primer avance sugiere que El Diablo Viste a la Moda 2 no busca repetir la estructura de la original. No hay una nueva Andy enfrentada a una jefa temible, sino viejas figuras lidiando con la irrelevancia. Madonna vuelve a sonar con Vogue, pero lo que antes era una entrada triunfal al mundo de la moda ahora parece una evocación de lo que se perdió. En el reflejo de los ascensores de Runway hay menos brillo y más resistencia: la supervivencia de una época que se niega a desaparecer.

Del mito a la memoria: El Diablo Viste a la Moda veinte años después

En 2006, El Diablo Viste a la Moda se convirtió en una comedia sobre la crueldad del éxito y la educación sentimental de una generación que soñaba con trabajar en revistas. Lo que entonces era sátira hoy se lee como documento. La cultura laboral que retrataba –el culto a la exigencia, el trabajo como identidad, la belleza como capital– fue desarmada por redes sociales, emprendimientos personales y nuevas formas de precariedad.

El regreso de Miranda y Andy no tiene el mismo tono de ascenso y caída; es un reencuentro entre dos sobrevivientes. Andy, que abandonó Runway para escribir, vuelve al centro del mundo que había dejado atrás. Miranda, que nunca se detuvo, descubre que su autoridad no tiene traducción en la lógica de la era digital. Ambas enfrentan una pregunta que no estaba en la primera película: cómo seguir siendo relevantes cuando el poder dejó de parecer elegante.

El elenco original aporta esa conciencia del tiempo. Hathaway y Streep ya no interpretan solo a sus personajes, sino a sus propias trayectorias dentro del imaginario del público. La escena del ascensor funciona como una cápsula: dos actrices que definieron el equilibrio entre ambición y talento en el Hollywood de los 2000, reunidas en un gesto que admite ironía y melancolía a la vez.

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Lady Gaga se incorpora al reparto de El Diablo Viste a la Moda 2

El Diablo Viste a la Moda 2: Un regreso con nuevas incorporaciones

El Diablo Viste a la Moda 2 llega en un momento en que el cine revisa sus propios mitos. Las producciones que retoman clásicos de hace veinte años se enfrentan a un dilema: cómo renovar sin traicionar. En este caso, la respuesta parece estar en el contraste entre generaciones. Emily Blunt vuelve como la asistente que entendió antes que nadie las reglas del poder, ahora transformada en una ejecutiva que dicta esas mismas reglas desde otro lugar. Stanley Tucci regresa como Nigel, la voz que alguna vez tradujo el lenguaje de Miranda para los demás.

La incorporación de Kenneth Branagh a El Diablo Viste a la Moda 2 como el esposo de Miranda y de Simone Ashley en un papel aún no revelado amplía la escala de la historia. También se suman Lucy Liu, Justin Theroux, B.J. Novak, Rachel Bloom, Pauline Chalamet y Lady Gaga, una figura que representa mejor que nadie el vínculo entre moda, performance y cultura digital. Todo sugiere que la película buscará reflejar la fricción entre tradición y exposición: entre el control de una editora y la velocidad de las redes que la rodean.

El desafío para David Frankel y Aline Brosh McKenna será sostener el tono afilado que convirtió a la original en una observación precisa sobre las jerarquías laborales, pero trasladado a un contexto donde el poder ya no se ejerce desde una oficina. La moda y los medios viven hoy de la ilusión de la cercanía, no de la distancia. Miranda Priestly, acostumbrada a gobernar con silencio y mirada, deberá aprender a sobrevivir en un entorno donde todo se mide en likes y tendencias efímeras.

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Meryl Streep como Miranda Priestly en El Diablo Viste a la Moda

El Diablo Viste a la Moda 2: El eco de un fenómeno cultural

Cuando Emily Blunt contó en una entrevista que el rodaje se sintió como “volver a un lugar que ya pertenece a todos”, resumió la dimensión de la película. El Diablo Viste a la Moda fue más que un éxito de taquilla –326 millones de dólares a nivel mundial–: se volvió un código compartido. Frases como “¡Prepárense!” o “innovador” se reciclan en memes, videos y cuentas de fans. La secuela no necesita crear una nueva mitología; basta con reactivar la existente.

El riesgo es evidente: una película que solo busque la complicidad del recuerdo puede quedarse en el guiño. Pero si el guion logra transformar esa nostalgia en reflexión –sobre el trabajo, el tiempo, la obsolescencia–, El Diablo Viste a la Moda 2 podría capturar algo más que el interés de los fans. Podría ser la autopsia elegante de un mundo que ya no existe, y la última aparición de una figura que hizo del control un arte.

Mirá el tráiler a continuación:

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