Crítica The Dog Stars: El apocalipsis como fantasía conservadora

the dog stars critica
En The Dog Stars, una pandemia ha acabado con casi toda la humanidad. Ridley Scott adapta a Peter Heller para recorrer los restos de una civilización que estaba esperando desaparecer.

El fin del mundo siempre encuentra la manera de parecerse a Estados Unidos. The Dog Stars (La Guerra de los Últimos) empieza cuando ya todo pasó: la peste, los muertos, el derrumbe. En Colorado queda un mecánico que vuela una avioneta, su perro y un viejo paranoico armado hasta los dientes. Queda la hierba creciendo donde antes había calles, animales por todos lados y la sensación de que el planeta, liberado de nosotros, por fin consiguió una tarde tranquila.

Ridley Scott conoce la tierra vacía del western crepuscular, el hombre defendiendo un pedazo de territorio y la frontera como último refugio de la civilización. El director –87 años y treinta películas después de Los Duelistas–, adapta la novela de Peter Heller y filma la extinción de la humanidad con el manual de la frontera del siglo XIX: colonos buenos, salvajes anónimos, y una carabina como único argumento moral.

Hig (Jacob Elordi, como si el apocalipsis hubiera contratado a un modelo para promocionarse) es hermoso, triste y está solo. Perdió a su esposa embarazada, perdió el mundo que conocía. Es una forma cruel de seguir vivo: convertir la memoria en lo único que todavía funciona.

Su perro Jasper es puro presente. Comer. Correr. Esperar. Volver. Mientras los hombres discuten qué clase de humanidad merece sobrevivir, el perro está ocupado viviendo. En una película donde todos llevan años escribiendo su propio epitafio, Jasper tiene asuntos pendientes con una pelota.

Por su parte, Bangley (Josh Brolin) representa la supervivencia convertida en paranoia: vigilar, disparar primero, acumular provisiones.

The Dog Stars tiene su mapa moral. Su civilización y barbarie. De este lado, los sobrevivientes blancos, trabajadores, capaces de reparar máquinas y sostener las buenas costumbres; del otro, las hordas pintadas, tatuadas, semisalvajes, reducidas al grito y al ataque. Balas contra flechas. Propiedad contra invasión.

la guerra de los ultimos critica
Margaret Qualley en The Dog Stars

The Dog Stars: El western después del apocalipsis

La película persigue una imagen antigua de Estados Unidos: una tierra amplia, una casa aislada, vecinos confiables, trabajo manual, una comunidad religiosa, niños, comida compartida y armas suficientes para mantener lejos a los otros. Cuando aparecen los menonitas, la fantasía queda expuesta: la civilización futura termina pareciéndose a una postal anterior a la electricidad.

Grand Junction introduce otra película. Un aeropuerto detenido en una fantasía retro, tragos, personajes que parecen conservar una época, un ambiente de pesadilla doméstica. Y ahí The Dog Star encuentra su tesis: sobrevivir también puede significar quedarse atrapado en una representación del pasado. El mundo terminó y algunas personas siguen interpretando el papel de anfitriones, camareros, pasajeros, gente civilizada. Todo se mantiene por la fuerza de la costumbre. Una fiesta después del funeral. El muerto es el siglo XX.

La aparición de Cima (Margaret Qualley) termina de definir el problema. Hig ha pasado años hablando con fantasmas y animales, arrastrando la muerte de su esposa como si todavía fuera una presencia física. Entonces llega otra posibilidad: el vínculo, el deseo, una casa, alguien con quien compartir el tiempo que queda.

The Dog Stars quiere convertir esa historia de amor en una respuesta al nihilismo de Hig. Después de perderlo todo, todavía se puede encontrar a alguien. El futuro termina reducido a una pareja heterosexual y a la promesa de que reproducirse será una forma de reparación. La humanidad se asoma al abismo y descubre que quizá la respuesta estaba en que dos personas hermosas se miren con suficiente intensidad.

Tal vez ésa sea la imagen más extraña de la película: Denver cubierta de vegetación, la especie reducida a unos pocos sobrevivientes, el cielo abierto sobre los escombros de un país y, sin embargo, la imaginación sigue trabajando con los mismos materiales de antes. La peste se llevó gobiernos, ciudades y millones de cuerpos. No consiguió llevarse la nostalgia. Ridley Scott levanta la vista hacia las estrellas, busca alguna señal entre los muertos y las constelaciones, y el futuro que encuentra es el pasado. Y una escopeta cargada.

Tráiler de la película:

Picture of Apolina Bangs

Apolina Bangs

Apolina Bangs es Licenciada en Periodismo Cultural y crítica de cine con base en Barcelona. Con una trayectoria consolidada en el análisis de tendencias globales de cine y streaming, colabora habitualmente en diversas publicaciones de cultura y artes visuales en Europa y Latinoamérica. Cuando no está consumiendo cantidades excesivas de cultura pop, Apolina lee: desde Bukowski a Cortázar, pasando por su amado Lester Bangs. Es crítica residente de Plano Americano y una incansable defensora del cine independiente. Contacto: apolinabangs@planoamericano.com

NOTAS RELACIONADAS