
Crítica El Sobreviviente: La rutina de la desesperación
En El Sobreviviente, Edgar Wright adapta la distopía de Stephen King y construye un mundo vigilado, desigual y entregado al espectáculo permanente.

En El Sobreviviente, Edgar Wright adapta la distopía de Stephen King y construye un mundo vigilado, desigual y entregado al espectáculo permanente.

En Un Buen Ladrón, Derek Cianfrance convierte la historia real de Jeffrey Manchester en una parábola sobre la soledad, la culpa y la caída del sueño americano.

Western espacial, fábula biológica y drama existencial, Predator: Badlands reescribe el ADN de Depredador con una historia que no trata sobre cómo matar mejor, sino de entender por qué seguir haciéndolo.

Entre el drama y la pesadilla, Matate, Amor es una película feroz sobre el cuerpo, el deseo y la maternidad, en la que Ramsay construye el retrato de una mujer que se quema para poder seguir respirando.

Dos parejas que se observan, se desean y se destruyen. Entre el terror psicológico y el drama íntimo, Bone Lake convierte la intimidad en un juego de manipulación y seducción.

Entre el realismo sucio y lo onírico, Anemone es el retrato de un vínculo imposible: un hijo que busca una voz frente a un padre que ya no tiene nada que decir.

Un hombre enfermo, su perro y una casa llena de muerte. En Good Boy, Ben Leonberg convierte la cámara en un animal que busca sentido entre los restos de una vida que se apaga.

Con Springsteen: Música de Ninguna Parte, Scott Cooper convierte la grabación de Nebraska en una meditación sobre la soledad, la memoria y el poder del sonido para convocar los propios fantasmas.

Teléfono Negro 2 desplaza el horror del sótano al inconsciente. Scott Derrickson convierte el sueño en territorio y el miedo en una conversación con los muertos.

Un atleta, un mentor psicótico y una semana en el infierno. Him: El Elegido reescribe la mitología del deporte con un relato sobre la obediencia y el horror de ser el mejor.

En Tron: Ares, Joachim Rønning transforma la franquicia en una parábola sobre el fin del asombro tecnológico. Jared Leto interpreta a una criatura que descubre la fragilidad del poder que la creó.

La Máquina: The Smashing Machine desarma el mito del cuerpo invencible y transforma a Dwayne Johnson en un luchador que ya no pelea por ganar, sino por no desaparecer.
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