El episodio 5 de la temporada 4 de Industry, titulado Ojos Sin Una Cara (Eyes Without a Face), empieza con la sensación de que algo está por romperse. Stern Tao tiene 72 horas antes de que el margin call lo arrastre. Tender sube en bolsa con la liviandad obscena de una historia bien contada. Jim Dycker murió por una sospechosa sobredosis de cocaína con fentanilo y la historia que podía desestabilizar al unicornio fintech parece cerrada. Harper vende posiciones con la velocidad de alguien que sabe que el mercado no espera a nadie. El dinero se mueve. El tiempo se acorta.
En medio de esa presión, Industry decide cambiar la escala. En lugar de seguir el vértigo de Londres o Nueva York, viaja a Accra. Allí, lejos del brillo corporativo, Sweetpea intenta comprobar si el crecimiento africano de Tender existe en la vida real, fuera de las planillas. Lo que comienza como una búsqueda casi desesperada termina revelando algo más profundo que una irregularidad contable.
El episodio 5 de la temporada 4 de Industry convierte a Sweetpea en eje narrativo y en síntoma generacional. Su recorrido en África dialoga con su pasado en Pierpoint & Co., con la filtración de Siren que marcó su carrera y con una industria que consume talento joven mientras lo juzga con parámetros morales fluctuantes.

El arco de Sweetpea en Industry: Siren, sexualidad y finanzas
Sweetpea (Miriam Petche) ingresa a Industry como parte del grupo que atraviesa el rito de iniciación en Pierpoint & Co. Desde la tercera temporada, su presencia condensa una tensión específica: ambición profesional y exposición digital. La publicación de sus fotos en Siren cuando tenía 19 años define su posición en la oficina y en el mercado laboral. Desde entonces, cada entrevista, cada reunión, cada mirada en el piso de operaciones arrastra esa información. En el universo financiero, donde cada movimiento es cálculo, su pasado circula como dato.
El mercado no tiene memoria sentimental: solo registra utilidad. El problema es que internet sí.
Industry nunca la reduce a víctima ni la convierte en bandera moral. Sweetpea trabaja, compite y se adapta. Aprende el idioma del trading, internaliza la lógica del riesgo y entiende que el capital circula con mayor rapidez que cualquier reparación simbólica. Cuando pasa a Stern Tao bajo el ala de Harper (Myha’la), encuentra algo parecido a una apuesta personal. Harper reconoce en ella una agresividad útil, una capacidad de insistir cuando otros ya se retiraron. Esa alianza le ofrece un lugar menos condicionado por el pasado y más orientado al rendimiento.
Sin embargo, la marca digital persiste. En Industry 4×5, el dato vuelve a escena a través de comentarios y sospechas implícitas. Sweetpea sabe que muchos interlocutores la buscan en Google antes de sentarse a negociar. Sabe que su cuerpo circuló en la red y que esa circulación altera la dinámica de poder en cualquier encuentro. Pornografía, leaks e hipersexualización: la exposición permanente ya forma parte del paisaje laboral de esta generación.

El episodio 5 de la temporada 4 de Industry: El viaje a Accra y el fraude de Tender
La misión en Accra arranca con un gesto de iniciativa. Sweetpea se dirige a SwiftGC, el procesador de pagos que Tender afirma haber adquirido por 50 millones de dólares. La dirección conduce a un pequeño apartado postal en un lobby compartido. A cambio de veinte dólares, obtiene un número telefónico que redirige al call center de Dublín. La operación que sobre el papel simboliza expansión africana se reduce a una casilla de correo y a un desvío de llamadas.
Kwabena (Toheeb Jimoh) observa con escepticismo. La fricción entre ambos expone dos modos de leer el mercado: intuición obsesiva frente a prudencia contextual. Para Sweetpea, cada inconsistencia confirma una hipótesis mayor. Para Kwabena, el terreno requiere matices.
El encuentro con Tony Day (Stephen Campbell Moore), CFO de Tender en África, agrega opacidad. Hace esperar a los visitantes durante horas y responde con cautela extrema. Sweetpea intenta sostener la conversación, busca grietas en el discurso corporativo, deja su número como último recurso. Poco después, un intermediario la cita en un bar de playa y la situación deriva en violencia. Un hombre la sigue al baño, la acorrala, la golpea. La escena no explota en melodrama. Dura lo suficiente para que el cuerpo registre el peligro. Luego, silencio. El mensaje es claro: hay intereses dispuestos a custodiar el relato.
Sweetpea procesa el shock con una mezcla de adrenalina y determinación. A la mañana siguiente, el trabajo continúa. Kwabena activa una red de contactos familiares y consigue una reunión con la hija del antiguo CEO de SwiftGC. Allí surge el dato decisivo: Tender nunca pagó 50 millones. El monto real fue ínfimo. Las fotografías con cheques gigantes y funcionarios locales funcionaron como puesta en escena para analistas que no viajarían a verificar la operación.
El hallazgo redefine el caso. Tender no lava ganancias del juego. Adultera resultados declarando adquisiciones que en la práctica apenas existen. Publica beneficios ficticios y justifica la falta de liquidez afirmando que el dinero se reinvirtió en mercados emergentes. El crecimiento se sostiene en PowerPoints y comunicados, mientras las oficinas reales permanecen casi vacías, custodiadas por guardias que solo transfieren llamadas a Europa.
Sweetpea comunica la información a Harper y Eric (Ken Leung). La investigación que parecía muerta adquiere nueva potencia. Stern Tao encuentra una narrativa capaz de sacudir el precio de Tender y de evitar la asfixia inmediata. El viaje a África transforma a Sweetpea en agente activo del giro estratégico.

Industry: Harper, la muerte de su madre y el vínculo con Eric
Mientras Sweetpea recompone el frente externo, Harper enfrenta una noticia que la descoloca: su madre muere en un accidente doméstico. La relación entre ambas estaba atravesada por resentimiento y distancia. Harper había reducido el contacto a gestos mínimos, incluso mecánicos. El duelo la obliga a confrontar una pérdida que no encaja en el esquema de control que suele imponer sobre su vida.
La muerte no activa una nostalgia edulcorada. Harper reconoce que odiaba a su madre y que esperaba de ella una mirada que nunca llegó. La ausencia definitiva clausura cualquier posibilidad de reparación futura. El dolor surge menos por lo que fue que por lo que no podrá ser.
Eric atraviesa una crisis paralela con su hija, expulsada del colegio por liderar un episodio de crueldad digital contra otra estudiante. El contraste entre la vida familiar que descuida y la intensidad que invierte en el trabajo se vuelve explícito. Eric siente el fracaso paterno como herida narcisista. Harper, en ese momento de fragilidad, encuentra en él un interlocutor inesperado.
La conversación entre ambos se desarrolla en un registro distinto al habitual. Harper deja de lado el tono combativo. Eric la escucha sin imponer diagnóstico. Le asegura que es “innegable”, que su talento no depende de la aprobación materna. El gesto tiene algo de mentor y algo de padre sustituto: una relación que combina competencia, dependencia y afecto desplazado.
Industry 4×5 cierra con la sensación de que Stern Tao puede revertir su suerte gracias a la información obtenida en Accra. Harper planea exponer el caso Tender en un evento de finanzas. Eric vuelve a alinearse con ella pese a las heridas acumuladas. Sweetpea emerge como pieza clave de esa reconfiguración. Su viaje no solo aporta datos sino que redefine jerarquías internas.
El episodio 5 de la temporada 4 de Industry articula tres movimientos: la caída inminente de un fondo, la investigación que revela el artificio del crecimiento y el duelo que reordena vínculos. Sweetpea concentra la energía del episodio.
Desde la filtración que marcó su ingreso al mercado hasta la constatación del fraude en Ghana, su recorrido encarna una generación que negocia con la exposición constante y con un sistema que premia la audacia mientras la castiga en público. En Industry, el capital circula a velocidad vertiginosa. Las consecuencias personales, en cambio, se sedimentan y reaparecen cuando el ruido del mercado baja apenas un segundo.
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