Furia: Quién es Alden, el personaje de Steve Way en la serie

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Steve Way ocupa un lugar cada vez más importante en Furia. La relación de Alden con Catherine responde a la pregunta sobre qué queda del amor después de conocer la verdad.

En Furia (Furious), los policías intentan convencer a Alden (Steve Way) de que la mujer a la que ama no existe. O, mejor, existe demasiado.

Se llama Catherine (Lola Petticrew), pero para él se llamó Vanessa. Fue su enfermera, después su amiga, después algo que se parece a una novia y termina siendo su prometida. Catherine tiene otros nombres, otros trabajos, otras caras. Se viste para entrar en habitaciones donde nadie sospecha de ella y después mata. Cuando la policía llega hasta Alden, la mujer que él conoce ya ha dejado varios cadáveres atrás. Ha escapado de su casa. En la cocina hay un muerto.

Y, sin embargo, cuando la policía y el FBI empieza a reconstruir la historia –tu prometida te mintió, ni siquiera sabés cómo se llama, tal vez te usó, tal vez mató a tu madre–, Alden se ríe. Insulta a los agentes. Confiesa un crimen que no pudo cometer. Gana tiempo mientras dos hombres intentan arrancarle información sobre una asesina serial.

Y después dice algo sobre la retórica de las relaciones humanas: que durante toda su vida le dijeron que nadie iba a quererlo. Que no era digno de amor. Que cuando finalmente encuentra a alguien que lo quiere, aparecen ellos para explicarle que ese amor es falso.

El interrogatorio deja de ser sobre Catherine y pasa ser sobre Alden y una forma particular de crueldad: la idea de que hay personas a las que siempre se les puede explicar qué clase de amor deberían aceptar porque, en el fondo, se supone que deberían estar agradecidas de recibir cualquier cosa.

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Lola Petticrew como Catherine en Furia de Disney+

La relación entre Alden y Catherine en Furia: amor, cuidado y secretos

En Furia, Steve Way interpreta a Alden con una mezcla de insolencia y cansancio. Es un personaje que parece haber pasado demasiado tiempo escuchando a otras personas hablar por él. Sobre su cuerpo, sobre lo que puede hacer, sobre lo que necesita. Cuando los agentes intentan utilizar a Catherine contra él, descubren que Alden también tiene una historia.

Eso explica una parte de la relación entre Alden y Catherine. Ella lo cuida, le da medicamentos, lo baña, está pendiente de su cuerpo. Pero Furia no convierte esos cuidados en una historia edificante o para demostrar que Catherine tiene un corazón. Entre ellos hay algo más raro.

Alden no sabe quién es ella. Catherine tampoco sabe del todo quién es cuando está con él. Catherine vive de la impostura. Cada identidad le permite entrar en un lugar, acercarse a alguien, conseguir información. La mentira es su herramienta de trabajo y de supervivencia. Vanessa también empieza siendo una mentira. Pero en algún momento deja de funcionar como las demás.

Con Alden, Catherine baja la guardia. Se permite ser graciosa. Se permite ser cariñosa. Puede bañarlo, discutir con él, coquetear, decir estupideces. Puede estar en una casa sin buscar la salida. Y Alden necesita una inteligencia particular para sobrevivir a Catherine: sabe cosas que prefiere no preguntar y otras que quizá todavía no quiere saber.

Danny (Scoot McNairy) intenta destruir esa relación con argumentos que, sobre el papel, son irrebatibles. Catherine le mintió sobre su nombre. Catherine lo utilizó. Catherine podría haber matado a su madre. Alden escucha y responde, casi con una especie de cansancio metafísico: “nadie es perfecto”.

Steve Way consigue que una frase trillada tenga algo de tragedia y algo de comedia. El problema con la perfección atraviesa toda Furia. Catherine fue víctima de una violencia imposible de simbolizar, pero después se convirtió en asesina. Alice Black (Emmy Rossum) sufrió violencia doméstica y, sin embargo, su manera de relacionarse con el deseo y con otros hombres está llena de impulsos que ella misma apenas puede explicar. Las dos ocupan ese lugar difícil donde las víctimas dejan de comportarse como debería comportarse una víctima.

Furia insiste en una pregunta: ¿cuánto debe sufrir una persona antes de merecer compasión? Y, después de sufrir, ¿cómo debe comportarse para conservarla? Catherine cruza una línea que parece definitiva. Entonces llega el problema. ¿Hay que expulsarla de toda posibilidad de comprensión? ¿La violencia que padeció deja de importar porque después fue capaz de ejercer violencia?

Alden no tiene una respuesta jurídica para eso. Tampoco una respuesta moral completamente satisfactoria. Lo que tiene es amor. Y el amor, en Furia, no es una fuerza pura.

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Steve Way como Alden en Furia de Disney+

Furia: Steve Way y una historia de discapacidad

Steve Way contó en una entrevista a Vulture que gran parte del personaje fue construido con Elizabeth Meriwether a partir de sus propios aportes. La creadora lo conoció en un panel sobre el cuidado y decidió escribir un papel para él. Durante el rodaje, el actor aportó detalles concretos sobre cómo Alden se mueve, utiliza una computadora, recibe una inyección o toma un baño. También improvisó varias líneas. La escena del interrogatorio, incluida la reflexión sobre el amor y la discapacidad, nació en buena medida de esa libertad.

En Furia, Alden nunca parece diseñado desde afuera. Su discapacidad forma parte de su vida, de su sexualidad y de su relación con Catherine, pero no funciona como una explicación universal de quién es. Way le da humor negro, deseo, egoísmo, ternura y una mala relación con la autoridad. En el episodio 6 de Furia utiliza la silla de ruedas para burlarse del agente que intenta interrogarlo. Sube hasta quedar a su altura, le dice una sola palabra y vuelve a bajar. La situación nació de una improvisación. El resultado tiene algo infantil y agresivo, como si Alden hubiera encontrado una manera de decirle a ese hombre que puede moverse dentro de una habitación de formas que él no esperaba.

Steve Way ha hablado abiertamente de una industria que sigue entregando personajes discapacitados a actores que no lo son y de historias escritas sin la participación de las personas cuya experiencia pretenden representar. Alden funciona como una demostración concreta de lo que cambia cuando esa experiencia entra en el proceso.

Tiene una madre muerta. Una prometida que quizá sea una asesina serial. Una relación complicada con los policías. Un sentido del humor que aparece cuando la situación se vuelve más peligrosa. Y una comprensión del cuidado que también va en dirección contraria a la que podría esperarse.

Cuando comprende la dimensión de lo que ella ha hecho, decide ganar tiempo para que pueda escapar. Después entrega las pruebas contra los hombres responsables de años de abusos. La elección es importante porque evita convertirlo en un cómplice absoluto. Alden no ayuda a Catherine a seguir matando. Hace otra cosa: se niega a aceptar que toda la historia termine con ella esposada y los hombres que destruyeron tantas vidas desapareciendo del relato.

En Furia, todos quieren descubrir quién es Catherine. Alice quiere encontrarla. Danny quiere detenerla. Los hombres que sobrevivieron a ella quieren convertirla en un monstruo sencillo, una figura que permita olvidar todo lo anterior.

Alden ama a una mujer cuyo nombre ni siquiera conoce. Y, tal vez por eso, es el único que acepta que Catherine pueda ser varias cosas al mismo tiempo.

DISPONIBLE EN DISNEY+.

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Sebastián Valle

Sebastián Valle es Licenciado en Periodismo (TEA y Universidad CAECE). Vive en Buenos Aires. Trabaja en el área cultural desde 2007. Publicó en medios nacionales como Página/12 y en medios independientes como Mutis x el Foro, Zona 11, Pulp Fiction Cine y Revista Hush. Es crítico de cine y televisión y director editorial de Plano Americano. Alumno de toda la vida de Tom Wolfe, Martín Caparrós y J. Hoberman. Tiene la sospechosa capacidad de citar a Borges aunque esté escribiendo un artículo sobre Emily en París. Contacto: sebastianvalle@planoamericano.com

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