La Investigación sobre Lucy Letby devolvió al centro del debate público una de las condenas más graves en la historia reciente del Reino Unido. El documental de Netflix plantea una pregunta incómoda para el sistema judicial y médico británico: si la enfermera neonatal fue responsable de una serie de muertes inexplicables o si el proceso que la llevó a prisión se apoyó en inferencias frágiles y lecturas parciales de la evidencia.
Lucy Letby fue condenada en 2023 por el asesinato de siete bebés y el intento de asesinato de otros siete mientras trabajaba en la unidad neonatal del hospital Countess of Chester. El fallo la convirtió en una figura excepcional dentro del sistema penal británico. El documental no discute la gravedad de los hechos ni el impacto sobre las familias, pero desplaza el foco hacia el modo en que se definió la culpabilidad: patrones estadísticos, peritajes médicos controvertidos y un contexto hospitalario marcado por fallas estructurales.
A diferencia de otras producciones sobre crímenes reales, el eje de La Investigación sobre Lucy Letby es la revisión del expediente, la palabra de médicos, abogados y especialistas externos, y la exposición de las zonas grises que atravesaron la investigación original. El resultado es un relato que no absuelve ni condena, pero que obliga a revisar certezas que parecían cerradas.

La Investigación sobre Lucy Letby y el origen del caso
El punto de partida de La Investigación sobre Lucy Letby es una sucesión de muertes neonatales entre 2015 y 2016 en el Countess of Chester, un hospital del norte de Inglaterra que no registraba antecedentes similares. En pocos meses, el número de fallecimientos superó cualquier estadística previa de la unidad. Frente a la repetición de episodios, la dirección del hospital inició una revisión interna que pronto derivó en una búsqueda de responsabilidades individuales.
La investigación interna detectó un patrón: Lucy Letby estaba presente en todos los turnos en los que se produjeron los colapsos más graves. Esa coincidencia se convirtió en el eje de la sospecha. No hubo registros audiovisuales, ni testigos directos de una acción deliberada, pero la reiteración fue suficiente para desplazarla de su puesto y, más tarde, para alertar a la policía.
Durante los allanamientos, los investigadores encontraron en su domicilio más de 250 hojas de traspaso clínico con información confidencial de pacientes, guardadas en orden cronológico. Lucy Letby explicó que las había llevado a su casa por error, una práctica informal que, según otros trabajadores sanitarios, no era inusual. También aparecieron notas manuscritas con frases autoinculpatorias mezcladas con referencias a estrés, angustia y sensación de persecución. En el juicio, esas notas fueron interpretadas como una confesión emocional; en el documental, se presentan como parte de un proceso terapéutico sugerido por supervisores.
La acusación sostuvo que Lucy Letby empleó distintos métodos para provocar el deterioro de los bebés: inyección de aire en el sistema intravenoso, sobrealimentación para dificultar la respiración, manipulación de tubos. La variedad de mecanismos fue presentada como una forma de evitar la detección. Sin embargo, ninguna de esas acciones fue observada directamente. La solidez del caso descansó, en gran medida, en la interpretación posterior de síntomas médicos y en la lectura de coincidencias estadísticas.
El rol de los peritajes médicos y las fallas del proceso
Uno de los ejes centrales de La Investigación sobre Lucy Letby es el análisis del peso que tuvieron los peritos en el juicio. El testimonio del doctor David Evans, convocado por la fiscalía, fue determinante para establecer la existencia de homicidios en casos donde no había causas de muerte evidentes. Su interpretación de signos como decoloraciones cutáneas o presencia de aire en vasos sanguíneos fue aceptada como prueba de intervenciones deliberadas.
La Investigación sobre Lucy Letby introduce un contrapunto clave al convocar al profesor Shoo Lee, neonatólogo canadiense y autor del estudio científico en el que Evans basó parte de su análisis sobre embolias gaseosas. Lee sostiene que los síntomas descriptos en los bebés no coinciden con los criterios diagnósticos que él mismo estableció décadas atrás. Según su evaluación, los signos observados podrían explicarse por hipoxia y fallas respiratorias propias de neonatos críticamente enfermos.
A partir de esa discrepancia, Lee coordinó una revisión independiente con catorce especialistas internacionales. El grupo concluyó que no existía evidencia médica que demostrara una acción intencional en ninguno de los casos evaluados durante el juicio. El documental de Netflix presenta este informe como un elemento central para cuestionar la lectura original de las muertes, aunque aclara que no fue considerado por el tribunal al momento de dictar sentencia.
Otro punto problemático señalado es la ausencia de un análisis sistémico del hospital. La unidad neonatal atravesaba limitaciones de personal, cambios en su categoría asistencial y problemas en los protocolos de atención. Según los especialistas consultados, Lucy Letby, por su formación y experiencia, solía estar asignada a los bebés más graves. Desde esa perspectiva, su presencia recurrente en situaciones críticas no necesariamente implicaría responsabilidad causal, sino una consecuencia lógica de la organización del trabajo.

El documental de Netflix y la reapertura del debate público
La Investigación Sobre Lucy Letby no propone una tesis cerrada, pero sí reconfigura el debate público alrededor del caso. La participación de Mark McDonald, abogado defensor que actualmente impulsa una revisión ante la Comisión de Revisión de Casos Criminales (Criminal Cases Review Commission), introduce una lectura jurídica del proceso. McDonald cuestiona la ausencia de pruebas directas, la dependencia excesiva de un único perito y la manera en que se construyó el relato acusatorio.
El documental también recupera el impacto del artículo publicado por Rachel Aviv en The New Yorker en 2024, que ya había señalado inconsistencias en el razonamiento estadístico del juicio. La coincidencia temporal entre la salida de Lucy Letby de la unidad y la reducción de muertes fue utilizada como argumento central por la fiscalía, pero no se contextualizó con el descenso en la complejidad de los casos atendidos tras la recategorización del servicio.
A nivel político, el caso trascendió el ámbito judicial. El parlamentario británico David Davis pidió públicamente una revisión del proceso, al considerar que existen elementos suficientes para hablar de un error judicial. Al mismo tiempo, la policía evaluó nuevos casos vinculados a muertes neonatales ocurridas en el mismo período, aunque en enero de 2026 la fiscalía descartó presentar cargos adicionales.
El cierre de La Investigación sobre Lucy Letby no ofrece certezas. Incluye la voz de médicos que sostienen la culpabilidad de Letby y la de otros que expresan dudas tardías sobre la solidez del caso. Esa coexistencia de miradas no busca equilibrar posiciones, sino exponer la fragilidad de un proceso donde la ciencia, la estadística y la justicia se cruzaron sin consensos claros.
DISPONIBLE EN NETFLIX.




