Industry: Marisa Abela explica la transformación de Yasmin en el final de la temporada 4

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De víctima del sistema financiero a organizadora de una red de acompañantes para la élite: Marisa Abela explica la transformación de Yasmin en el final de la temporada 4 de Industry.

Hubo un momento, en algún punto de las primeras temporadas de Industry, en que el público decidió que Yasmin era la víctima: era una mujer joven atrapada entre un padre controlador, el acoso de los medios y un sistema financiero diseñado para que mujeres como ella decoraran las salas de reuniones. La queríamos. Le perdonábamos todo. Incluso –especialmente– cuando hacía cosas imperdonables.

El final de temporada 4 de Industry cobra ese cheque en blanco, con intereses. Cuando comienza el episodio, Yasmin (Marisa Abela) ya tiene todo calculado. Tender se hunde, Whitney escapa, Henry colapsa. Y ella se aparta del naufragio con la serenidad de alguien que hace mucho aprendió a distinguir un barco que se hunde de uno que vale la pena abordar. Es eficiencia pura. Es también, según cualquier definición razonable, una traición.

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Edward Holcroft como Sebastian Stefanowicz en el final de la temporada 4 de Industry

El final de la temporada 4 de Industry: Yasmin y Sebastian Stefanowicz

Después del colapso de Tender, Yasmin ya encontró nuevo hogar: asesora política para Sebastian Stefanowicz (Edward Holcroft) –un aristócrata de derecha con ideas post democráticas y financiamiento neonazi–, organizando los movimientos mediáticos y sociales de hombres que saben su divorcio pero no su apellido. Es exactamente el tipo de rol que el sistema siempre le reservó –la mujer inteligente que trabaja para el hombre poderoso– excepto que esta vez ella eligió estar ahí, y esa diferencia lo cambia todo. O eso se dice a sí misma.

Porque lo que el final de la temporada 4 de Industry revela en París es que Yasmin no solo aprendió las reglas del juego. Las interiorizó tan profundamente que ahora las replica hacia abajo: paga a mujeres jóvenes para que “acompañen” a los hombres de la sala. Su justificación –que les está dando acceso, agencia, una puerta de entrada a un mundo que de otra manera les estaría cerrado– es exactamente el tipo de razonamiento que usaron con ella. Que usaron sobre ella. La lógica que la dañó durante años es ahora la lógica con que opera.

Marisa Abela lo entiende mejor que nadie. “Durante toda su vida, Yasmin se sintió incomprendida, controlada y juzgada por su género, su sexualidad y la forma en que los hombres la miran”, dijo en una entrevista con TheWrap. “Creo que esto es su manera de decir: ‘Si puedo controlar eso, no solo conmigo, sino con estas otras chicas’, entonces puedo hacerme completamente necesaria.”

El problema no es que el argumento sea incoherente. El problema es que tiene una lógica interna perfecta, y eso lo hace más aterrador.

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Marisa Abela como Yasmin en el final de la temporada 4 de Industry

Lady Yasmin y el fantasma de Ghislaine Maxwell

Los creadores de Industry, Mickey Down y Konrad Kay, dijeron que el paralelo con Ghislaine Maxwell (la socia de Jeffrey Epstein, condenada prostitución infantil y tráfico de personas) estuvo en la mesa desde la temporada 3. Hay algo en la imagen de Lady Yasmin –el apellido aristocrático, el padre muerto en circunstancias turbias mientras huía del gobierno británico– que siempre apuntó hacia allá. Pero saberlo no lo hace menos perturbador cuando finalmente se materializa.

Lo que hace Industry con este arco no es simplemente contar la historia de una mujer corrupta. Es examinar el proceso por el que alguien razonable –alguien a quien quisimos, con quien empatizamos– llega a ese lugar. No hay un momento de quiebre dramático, ninguna escena donde Yasmin “se convierte en la villana”. Hay una acumulación de decisiones pequeñas, cada una defendible por separado, que en conjunto dibujan algo irreconocible.

La sociedad, señala Abela, siempre se escandaliza más cuando las mujeres ejercen ese tipo de violencia. Hay algo que se percibe como “biológicamente incorrecto” en una mujer que abusa de otras mujeres más jóvenes. Industry aprovecha exactamente esa incomodidad para hacer su punto: los monstruos no tienen género. El poder corrompe de maneras que no respetan ninguna categoría que creíamos protectora.

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Kiernan Shipka como Hayley en la temporada 4 de Industry

Yasmin: Prostitución VIP y la ruptura con Harper

El final de la temporada 4 de Industry tiene dos separaciones. La primera –el divorcio de Henry Muck– es casi un trámite. Abela reconoce que todos lo vieron venir desde el segundo episodio. Ese matrimonio fue un error desde el principio, y terminarlo es quizás el único acto genuinamente honesto de Yasmin en toda la temporada.

La segunda es diferente.

Cuando Harper (Myha’la) sale de la habitación después de que Yasmin le muestra su red de prostitución VIP –esa mirada que lo dice todo, ese silencio que es un veredicto– algo se rompe que no tiene nombre preciso. No es una amistad, no es exactamente un amor romántico. Es la única persona ante quien Yasmin se permite ser vista. Y la está perdiendo en el momento en que más necesitaría ser vista.

“Esta, cuando Harper se va de la habitación… ese es el verdadero final trágico”, dijo Abela.

Por eso la escena final resulta tan desoladora: Yasmin sola, escuchando en bucle el mensaje de voz de su padre muerto, como si pudiera domesticar el trauma a fuerza de repetición. Es la imagen de alguien que ganó todos los juegos que importaban y perdió todo lo que le daba sentido ganarlos.

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Kit Harington en el final de la temporada 4 de Industry

Marisa Abela y el futuro de Yasmín en la temporada 5 de Industry

Con la temporada 5 confirmada como la última de la serie, la pregunta sobre la redención es inevitable, y Abela la recibe con honestidad. Le gustaría que existiera. Sabe que Industry es demasiado brutal para garantizarla.

Pero hay algo más interesante que la redención en juego acá: la pregunta sobre quiénes somos nosotros como audiencia. Yasmin llegó hasta aquí en parte porque la dejamos. Porque cada vez que cruzaba una línea, encontrábamos razones para entenderla. Ahora estamos del otro lado de algo que ya no se puede racionalizar fácilmente, y la incomodidad que sentimos dice tanto sobre el personaje como sobre nosotros mismos.

“Estoy muy intrigada por ver la respuesta a quién se ha convertido Yasmin al final de la temporada 4”, admitió Abela. “Amé interpretar a alguien durante cuatro temporadas que la gente ama o ama odiar, y va a ser muy interesante encarnar a alguien que, al final de la temporada 4, es bastante imperdonable.”

Industry lleva cuatro temporadas demostrando que la finanza y la moralidad hablan idiomas distintos. Con Yasmin, finalmente, hace la pregunta de fondo: ¿hasta dónde estuvimos dispuestos a mirar para otro lado porque la queríamos?

La respuesta, mirando el final, es que bastante lejos.

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