The Housemaid (La Empleada) se convirtió en uno de los fenómenos comerciales más inesperados del cierre de año. Estrenada como un thriller psicológico de presupuesto medio, la película superó rápidamente cualquier expectativa inicial y forzó una decisión que en Hollywood suele llegar más tarde: la confirmación casi inmediata de una secuela. Lionsgate no solo dio luz verde a la continuación, titulada The Housemaid’s Secret (El Secreto de la Empleada), sino que dejó en claro que el proyecto llevaba meses en preparación, a la espera de una respuesta del público que terminó siendo contundente.
En poco más de dos semanas y media, la película acumuló 133 millones de dólares en la taquilla global, con más de 75 millones solo en Estados Unidos. El dato resulta aún más significativo si se lo cruza con un presupuesto de 35 millones, una cifra que hoy parece reservada a producciones que apuestan por el control y no por el exceso. The Housemaid se movió en ese terreno: una historia cerrada, pocos personajes, un espacio doméstico como campo de tensión, y una actriz central que sostuvo el relato sin necesidad de artificios.
Ese rendimiento aceleró los tiempos. The Housemaid 2 ya tiene director, guionista, elenco principal y un horizonte de rodaje previsto para este mismo año, con vistas a un estreno posterior. El gesto no es solo industrial. También revela que Lionsgate entiende a The Housemaid como algo más que un éxito aislado.

The Housemaid 2: El regreso de Sydney Sweeney y Paul Feig
La continuidad de The Housemaid se apoya en una ventaja clara: el material literario ya existe. La película adapta la primera novela de la trilogía escrita por Freida McFadden, y la secuela tomará como base el segundo libro, The Housemaid’s Secret. No se trata, entonces, de estirar una idea agotada, sino de avanzar sobre un arco narrativo que ya fue probado con lectores de todo el mundo.
Sydney Sweeney regresará como Millie, el personaje que articula la saga. Su recorrido quedó deliberadamente abierto al final de la primera película, con una entrevista laboral que funcionó como cierre y como promesa. La secuela retoma ese punto: un nuevo trabajo, una nueva casa, otro entramado de relaciones donde la aparente estabilidad vuelve a resquebrajarse. Amanda Seyfried no formará parte del núcleo central, aunque la actriz adelantó que podría aparecer en un cameo, una decisión coherente con el desplazamiento del foco narrativo hacia un nuevo entorno.
Paul Feig volverá a dirigir, algo que no siempre ocurre en secuelas concebidas con rapidez. Su permanencia sugiere una continuidad de tono y de método, más allá de que el cineasta sea conocido por un registro amplio que va de la comedia al thriller. Rebecca Sonnenshine también regresa como guionista, manteniendo el mismo equipo creativo que adaptó el primer libro. La producción seguirá en manos de Hidden Pictures y Pretty Dangerous Pictures, con Lionsgate supervisando el desarrollo.
El estudio dejó en claro que el respaldo no se explica solo por los números. En los comunicados oficiales se insiste en la respuesta del público y en la conversación generada en redes sociales. Sin exageraciones, el caso de The Housemaid confirma que el thriller de escala media todavía puede construir comunidad sin depender de universos compartidos ni marcas preexistentes.
The Housemaid: De novela superventas a franquicia cinematográfica
Antes de llegar al cine, The Housemaid ya era un fenómeno editorial. La trilogía de McFadden superó los 12 millones de copias vendidas, fue traducida a 40 idiomas y permaneció más de un año en la lista de best sellers del New York Times. El segundo libro, base directa de la secuela, concentra cerca de cuatro millones de esas ventas, un dato que ayuda a explicar la seguridad con la que Lionsgate avanzó en el proyecto.
La adaptación cinematográfica respetó la estructura esencial del material original, pero también hizo ajustes que favorecieron el ritmo y la progresión dramática. El relato se sostiene en la percepción limitada de su protagonista y en la manipulación del punto de vista, una estrategia que funcionó tanto en la página como en pantalla. El desafío de la secuela será repetir ese equilibrio sin caer en la reiteración.
Desde el punto de vista industrial, The Housemaid se inscribe en una línea que los estudios buscan recuperar: películas destinadas al público adulto, con clasificación R, sin dependencia directa de franquicias previas. El éxito de taquilla sugiere que existe espacio para ese tipo de propuestas cuando el relato está bien calibrado y el casting responde. Sweeney, además, se consolida como una figura capaz de combinar prestigio, exposición mediática y rendimiento comercial.
El Secreto de la Empleada ampliará el recorrido de Millie, pero también pondrá a prueba el concepto central de la saga: la casa como espacio de poder, control y simulación. Cada nuevo hogar implica un sistema distinto de reglas y jerarquías, y ese desplazamiento constante es parte del motor narrativo de la historia.

El Secreto de la Empleada: Producción, expectativas y un modelo que se repite
Lionsgate prevé iniciar el rodaje de El Secreto de la Empleada en 2026, con un esquema de producción similar al de la primera entrega. No se esperan grandes incrementos presupuestarios ni cambios drásticos de escala. La estrategia apunta a sostener lo que funcionó: control de costos, tiempos ajustados y un foco claro en la narración.
El estudio ya supervisó ambos proyectos a través del mismo equipo ejecutivo, lo que refuerza la idea de una continuidad planificada. Freida McFadden seguirá vinculada como productora ejecutiva, una figura cada vez más frecuente en adaptaciones literarias que buscan mantener una relación directa con el material original.
Más allá de los anuncios formales, el caso de The Housemaid deja una lectura más amplia. En un contexto dominado por producciones de alto riesgo financiero, una película de 35 millones que supera los 100 millones globales vuelve a marcar un camino posible. No es una excepción aislada, pero sí un recordatorio de que el público responde cuando la propuesta no subestima su atención.
La tercera novela de la saga, The Housemaid Is Watching (La Empleada te Vigila), publicada en 2024, ya existe como potencial material futuro. Aunque no hay confirmaciones oficiales sobre una tercera película, la estructura está planteada. Todo dependerá de cómo responda el público a esta segunda entrega y de si el equilibrio entre repetición y variación se mantiene.
Por ahora, The Housemaid deja de ser un título singular para convertirse en una propiedad en expansión, sostenida por números concretos, una base de lectores sólida y una decisión clara del estudio de avanzar sin dilaciones.




