Javier Bardem, Tilda Swinton, Adam McKay, Mike Leigh, Lukas Dhont, Nan Goldin y otros 75 cineastas, actores y trabajadores de la industria firmaron una carta abierta dirigida al Festival de Berlín que critica su “silencio” ante el conflicto en Gaza y su complicidad con la censura de artistas que se pronunciaron públicamente. El documento, publicado el 17 de febrero durante la edición 2026 de la Berlinale, acusa al festival de reprimir a realizadores que hablaron sobre derechos palestinos y de colaborar con la policía federal alemana en investigaciones contra algunos de ellos.
La carta llega en medio de una edición que tuvo a la política como tema central, especialmente tras las declaraciones de Wim Wenders, presidente del jurado, en la conferencia de prensa inaugural. Cuando le preguntaron sobre Gaza y el apoyo del gobierno alemán –que financia gran parte del festival de Berlín– a Israel, Wenders respondió que “deberíamos mantenernos fuera de la política” y afirmó que el cine es “lo opuesto a la política”.
El revuelo que siguió llevó a la directora del festival, Tricia Tuttle, a emitir un comunicado señalando que “no se debería esperar que los artistas comenten sobre todos los debates más amplios sobre las prácticas previas o actuales de un festival sobre las cuales no tienen control”.
Los firmantes de la carta rechazan de forma directa la posición de Wenders. “No se puede separar una cosa de la otra”, afirman, y agregan que “la marea está cambiando en el mundo cinematográfico internacional”, citando el rechazo de más de 5.000 trabajadores del cine, incluyendo nombres importantes de Hollywood, a trabajar con “compañías e instituciones cinematográficas israelíes cómplices”.

Festival de Berlín 2026: La carta y las acusaciones de censura
El documento hace referencia a incidentes ocurridos en la edición de 2025 del festival. Según la carta, realizadores que hablaron desde el escenario de la Berlinale en defensa de la vida y la libertad palestina fueron “reprendidos agresivamente por programadores senior del festival”. Uno de ellos fue investigado por la policía, y la dirección del festival “implicó falsamente” que su discurso –descrito en la carta como “basado en el derecho internacional y la solidaridad”– era “discriminatorio”.
Un cineasta le dijo a Film Workers for Palestine sobre el festival del año pasado: “Había una sensación de paranoia en el aire, de no estar protegido y de ser perseguido, algo que nunca había sentido antes en un festival de cine.”
La carta señala que este clima de represión institucional y racismo antipalestino no solo afecta a los artistas sino que también contribuye a lo que Irene Khan, relatora especial de la ONU sobre libertad de expresión y opinión, condenó recientemente como el uso indebido por parte de Alemania de “legislación draconiana para restringir la defensa de los derechos palestinos, enfriando la participación pública y reduciendo el discurso en la academia y las artes”.
La carta cita también al artista Ai Weiwei, quien en una entrevista reciente describió que Alemania está “haciendo lo que hicieron en los años treinta”, coincidiendo con su entrevistador en que se trata del “mismo impulso fascista, solo que con un objetivo diferente”.

El llamado a que el Festival de Berlín tome posición y el contexto global
Los firmantes de la carta señalan que el Festival de Berlín ha hecho “declaraciones claras” en el pasado sobre atrocidades cometidas contra personas en Irán y Ucrania, lo que convierte su silencio actual en una decisión política activa. “Llamamos a la Berlinale a cumplir con su deber moral y declarar claramente su oposición al genocidio de Israel, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra contra los palestinos, y terminar completamente su participación en proteger a Israel de la crítica y los llamados a rendir cuentas”, concluye la carta.
El documento menciona que varios festivales internacionales ya adoptaron el boicot cultural a Israel, incluyendo el International Documentary Festival Amsterdam –el más grande del mundo en su categoría–, el BlackStar Film Festival en Estados Unidos y Film Fest Gent, el más grande de Bélgica. Más de 5.000 trabajadores del cine, incluyendo figuras de primer nivel de Hollywood, anunciaron públicamente su rechazo a trabajar con compañías e instituciones cinematográficas israelíes vinculadas a políticas del gobierno.
La lista de firmantes incluye nombres de actores como Brian Cox, Angeliki Papoulia, Saleh Bakri, Tatiana Maslany, Peter Mullan, Tobias Menzies, Alia Shawkat, Carice van Houten y Adèle Haenel. También firmaron directores como Fernando Meirelles, Hany Abu Assad, Shirin Neshat, John Greyson y Miguel Gomes, entre otros. El Palestine Film Institute, citado extensamente en la carta, expresó su rechazo al “silencio institucional de la Berlinale sobre el genocidio de los palestinos y su falta de disposición para defender las libertades de expresión de los cineastas”.
La carta no pide que el Festival de Berlín cierre ni que se retire financiamiento. Pide una declaración clara: que la Berlinale afirme el derecho palestino a la vida, la dignidad y la libertad; que condene el genocidio israelí en curso; y que se comprometa a defender el derecho de los artistas a hablar sin restricciones en apoyo de los derechos humanos palestinos. “Esto es lo mínimo que puede –y debe– hacer”, señalan los firmantes.




