Crítica The Bride! (La Novia!): El cuerpo de la rebelión

critica the bride!
Ambientada en un Chicago espectral de los años 30, The Bride! transforma la historia de la Novia de Frankenstein en un relato sobre creación, propiedad y desobediencia.

Un cuerpo sin memoria es el sueño de cualquier sistema: no tiene historia que lo contradiga, no tiene deseo que lo preceda, no tiene nombre con el que resistir. La ciencia de Victor Frankenstein fabrica eso: una mujer en blanco, disponible, agradecida por haber sido creada. The Bride! (La Novia!) es la puesta en escena del fracaso de ese plan. Maggie Gyllenhaal toma una de las figuras más breves del canon del terror y filma el momento en que ese cuerpo diseñado para obedecer descubre que tiene opiniones propias. Y que son retorcidas.

The Bride! responde una pregunta que llevaba casi doscientos años sin respuesta: ¿qué pensaba la novia de Frankenstein? En la película de James Whale de 1935, Elsa Lanchester parpadeó debajo de un peinado eléctrico, lanzó una mirada de asco al monstruo que le habían asignado como destino y desapareció de la pantalla para siempre. Si Hollywood filmó durante décadas al creador –su culpa, su castigo, su grandeza trágica–, la Novia quedó registrada como objeto de deseo de la criatura, el fin de su soledad, su accesorio emocional más sofisticado. En ese vacío, Gyllenhaal encuentra su génesis: The Bride! no es una secuela, no es un remake y no es exactamente un manifiesto feminista, aunque tiene algo de las tres cosas.

the bride feminismo
Jessie Buckley como La Novia en The Bride!

La Novia de Jessie Buckley: La vida después de la muerte

The Bride! mezcla tiempos y planos narrativos. La película se desarrolla en el Chicago de los años 30, donde el monstruo sigue vagando más de un siglo después de su nacimiento y un cadáver vuelve a la vida para convertirse en su compañera.

La película comienza con Mary Shelley –muerta, fantasmal– tomando posesión del cuerpo de Ida antes de empujarla hacia la muerte. La autora real entra en la ficción que creó, reconoce lo que dejó sin escribir y decide que ahora, dos siglos después, la historia merece su segunda parte, esa que el siglo XIX no toleraba: imaginar a una mujer libre, con deseo y furia propia. The Bride! funciona como un sistema de cajas dentro de otras cajas: el mito literario, su relectura cinematográfica, la ficción que se cuenta a sí misma mientras ocurre.

La triple interpretación de Jessie Buckley –Shelley, Ida y la Novia– es la tesis misma de la película. Las tres comparten cuerpo porque comparten condena: Shelley escribió el relato que no podía publicar con su nombre; Ida es la mujer que el sistema enterró sin que nadie preguntara demasiado; la Novia vive la historia que nadie quiso contarle.

The Bride! propone es una reescritura del mito de la creación desde la perspectiva del creado, no del creador. Es la crónica de un cuerpo que fue apropiado antes de nacer y al que le asignaron un destino antes de que pudiera desear uno propio. La Novia no sabe quién es, pero sabe –con una certeza que el instinto produce antes que la razón– lo que no va a ser: el complemento de nadie.

critica la novia
Christian Bale como Frank en The Bride! de Maggie Gyllenhaal

El Frank de Christian Bale: El musical como educación sentimental

Christian Bale le da al monstruo una vulnerabilidad necesaria. Su Frank es una criatura cansada, lenta, casi tímida. Habla como si cada palabra le costara un esfuerzo físico. Su mirada busca algo parecido a afecto. No quiere destruir, quiere compañía, pero en esa búsqueda desesperada de lo que los humanos llaman amor, termina reproduciendo los mismos patrones de posesión que el sistema que lo produjo. Frank no es un monstruo por sus costuras ni por sus pernos; lo es porque aprendió a amar en una cultura que confunde el afecto con la propiedad y la compañía con la pertenencia.

El musical de Hollywood aparece como la fábrica más eficiente de imágenes del deseo, la maquinaria que le enseñó a varias generaciones cómo debía verse el amor. Frank aprendió a amar viendo musicales. Aprendió que el deseo tiene una forma correcta y que, si el tuyo es diferente, hay algo mal en vos. La Novia es libre y peligrosa porque nunca vio esas películas. The Bride! llega con doscientos años de retraso a esa conclusión. O llega exactamente a tiempo.

El Chicago de los años 30 que Gyllenhaal construye tiene la lógica visual de una pesadilla lúcida: neón, sombras y una paleta que cita el noir. Sandy Powell diseña para la protagonista un guardarropa anacrónico y perfecto: ese vestido naranja ardiente, la cabellera que el rayo hizo rubia y ese rastro de tinta negra en la comisura de los labios como la marca permanente de alguien que dice demasiado. La figura parece venir de un futuro que todavía no llegó a visitar ese pasado.

the bride maggie gyllenhaal
The Bride!, el experimento formal de Maggie Gyllenhaal

The Bride!: Maggie Gyllenhaal y la política de la creación

Maggie Gyllenhaal filma como si hubiera decidido probar cada idea que se le cruzó por la cabeza. Chicago se llena de cabarets, gangsters, salas de cine, detectives, números musicales, discursos feministas, cadáveres reanimados y discusiones literarias. La película avanza acumulando capas y el resultado tiene algo del laboratorio de un científico demasiado entusiasta: una electricidad circulando sin demasiada disciplina. The Bride! funciona como la ciencia de Frankenstein: partes interesantes unidas con una lógica incierta.

The Bride! se entrega a un frenesí donde el musical se estrella contra el noir y la teoría literaria se ensucia en los callejones de Chicago, construyendo una arquitectura deforme que sostiene su propia lógica de exceso y ruido. Gyllenhaal no quiere ordenarse porque el orden es precisamente lo que el mundo intenta imponerle a su protagonista: una forma correcta de amar, de comportarse, de existir. Pero ese desborde tiene una coherencia secreta: cuando un cuerpo recién creado empieza a hablar por primera vez, lo último que produce es armonía. Produce ruido, contradicción, rabia. Produce caos.

Después de todo, la sutileza siempre fue el argumento con el que se le pidió a las mujeres que bajaran la voz.

Tráiler de la película:

NOTAS RELACIONADAS