Crítica de Evil Dead: En Llamas | Body horror, duelo y violencia doméstica

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Evil Dead: En Llamas reescribe el legado de Sam Raimi con una historia donde la posesión demoníaca nace de una familia atravesada por la violencia, el duelo y los secretos que sobreviven a los muertos.

Algunas familias se rompen con una muerte. Otras descubren que ya estaban rotas cuando aparece el primer cadáver. Evil Dead: En Llamas (Evil Dead Burn), la sexta entrega de la franquicia creada por Sam Raimi, vuelve al Necronomicón, los cuerpos poseídos y la gore hiperbólico, pero encuentra un nuevo punto de apoyo: antes de que los demonios entren en escena, la casa ya supura resentimiento. El infierno llega para ponerle dientes.

El director Sébastien Vaniček, responsable de Infested, utiliza la posesión demoníaca como una forma de prolongar lo que los personajes no quieren decir. Alice (Souheila Yacoub) llega al funeral de su marido con el peso de una relación marcada por la violencia y la culpa. Del otro lado la espera una familia política que necesita encontrar un responsable para una pérdida imposible de aceptar. Nadie consigue elaborar el duelo porque todos siguen negociando con un muerto que todavía ocupa demasiado espacio.

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Greta van den Brink en Evil Dead: En Llamas

Evil Dead: En Llamas | El duelo como origen del horror

Evil Dead: En Llamas trabaja sobre la idea de que el demonio nunca inventa un conflicto, sino que encuentra la forma más salvaje de amplificarlo. Esa lógica acompaña a la saga desde la cabaña original de 1981, la sexta película la desplaza hacia una tragedia doméstica donde la violencia familiar resulta tan contagiosa como cualquier entidad kandariana. Las posesiones son más que maldiciones sobrenaturales: son la continuación física de las relaciones enfermas del pasado.

Ese movimiento permite que el terror encuentre una materia diferente. En Evil Dead, el exceso necesita imaginación antes que volumen. Vaniček introduce una sensibilidad distinta. La brutalidad aparece envuelta por una tristeza persistente. Hay secuencias donde la violencia adquiere un ritmo casi contemplativo, como si el director quisiera detenerse frente a la degradación del cuerpo para recordar que, minutos antes, cada monstruo fue una persona.

Las nuevas explicaciones alrededor del culto y de las armas capaces de destruir a los Deadites aporta información pero resta misterio. Evil Dead nunca necesitó demasiadas respuestas. Su fuerza residía en esa sensación de que el mal existía antes de cualquier explicación posible, como una enfermedad antigua que simplemente esperaba una oportunidad para volver a respirar.

Sébastien Vaniček demuestra capacidad para construir imágenes táctiles. La madera húmeda, el barro, el humo, la lluvia y la sangre parecen compartir la misma temperatura. Cada superficie transmite la sensación de estar contaminada. Incluso los exteriores conservan una cualidad opresiva. El campo nunca ofrece alivio; apenas amplía el escenario del encierro. La naturaleza deja de ser refugio para convertirse en otra extensión del cuerpo infectado.

También aparece una diferencia respecto de las etapas anteriores de Evil Dead. Fede Álvarez convirtió el reboot de 2013 en una prueba de resistencia física. En El Despertar, Lee Cronin trasladó el horror a un edificio y encontró nuevas posibilidades en el espacio urbano. Vaniček desplaza el interés hacia la familia como institución enferma. Ya no se trata de solo sobrevivir a los demonios, sino en descubrir cuánto de esa violencia existía mucho antes de abrir el libro maldito.

Evil Dead: En Llamas | Souheila Yacoub y el cuerpo como archivo del trauma

Souheila Yacoub sostiene esa búsqueda con una interpretación física. Alice carga una culpa que nunca termina de formularse por completo. Esta final girl sobrevive porque comprende que hay vínculos cuya persistencia resulta más peligrosa que cualquier posesión. El duelo puede convertirse en una forma de obediencia. Seguir viviendo también implica aprender a traicionar ciertos recuerdos.

Alrededor suyo, el resto del elenco construye una familia donde cada integrante participa, consciente o no, de un sistema de silencios. La madre que justifica, el padre que observa demasiado tarde, el hermano que intenta escapar de una herencia emocional que nunca eligió. Cuando los Deadites toman esos cuerpos, la transformación parece una consecuencia lógica de años de resentimiento acumulado.

Mientras muchas franquicias sobreviven copiando su pasado, Evil Dead parece utilizar el legado de Raimi como un permiso para experimentar. Ningún director intentó filmar la misma película. Cada uno encontró una puerta distinta hacia el mismo infierno. Evil Dead: En Llamas lo ensucia otra vez. Después de todo, el motor de Evil Dead nunca fue la sangre. Siempre fue la capacidad de encontrar una nueva forma de derramarla.

Tráiler de la película:

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Apolina Bangs

Apolina Bangs es Licenciada en Periodismo Cultural y crítica de cine con base en Barcelona. Con una trayectoria consolidada en el análisis de tendencias globales de cine y streaming, colabora habitualmente en diversas publicaciones de cultura y artes visuales en Europa y Latinoamérica. Cuando no está consumiendo cantidades excesivas de cultura pop, Apolina lee: desde Bukowski a Cortázar, pasando por su amado Lester Bangs. Es crítica residente de Plano Americano y una incansable defensora del cine independiente. Contacto: apolinabangs@planoamericano.com

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