Bernard Fowler y el tango negro: El documental detrás de la voz de The Rolling Stones

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Bernard Fowler prepara un proyecto documental y musical sobre las raíces afrodescendientes del tango y la milonga. Una investigación que conecta el Río de la Plata con la diáspora negra y discute décadas de invisibilización cultural.

Durante décadas, Bernard Fowler ocupó un lugar extraño dentro de la maquinaria gigantesca de The Rolling Stones. Su voz estuvo ahí, detrás de Mick Jagger, sosteniendo armonías, endureciendo estribillos y aportando una textura soul que terminó convirtiéndose en parte inseparable del sonido en vivo de la banda. Pero la carrera de Fowler siempre excede el universo stone. Cantante, compositor e investigador musical, el músico neoyorquino construyó una trayectoria atravesada por las tradiciones afroamericanas y por una curiosidad permanente hacia las conexiones culturales de la diáspora negra. Esa búsqueda lo llevó, en los últimos años, hacia un territorio inesperado: las raíces afrodescendientes del tango y la milonga en el Río de la Plata.

El proyecto que desarrolla actualmente combina documental, investigación histórica y reinterpretación musical. El eje central es recuperar y visibilizar la herencia africana y afro-rioplatense que participó activamente en el nacimiento del tango, pero que durante décadas fue desplazada o directamente borrada de los relatos oficiales argentinos y uruguayos.

Así, Bernard Fowler cuestiona la asociación automática del tango con la inmigración europea, los cafés porteños o la melancolía urbana del siglo XX y se inscribe en una línea de estudios históricos que vienen señalando la importancia de las comunidades afroargentinas y afro-uruguayas en la formación de los ritmos rioplatenses.

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Bernad Fowler: un Rolling Stone en el Río de la Plata

Bernard Fowler y el documental sobre las raíces africanas del tango

El documental de Bernard Fowler se concentrará en ese punto de conexión entre el tango temprano, la milonga y el candombe. Más que presentar al tango como una música “europea” nacida en Buenos Aires, el proyecto rastrea cómo distintas tradiciones africanas sobrevivieron, mutaron y terminaron infiltrándose en la identidad sonora del Río de la Plata.

En el caso de Bernard Fowler, el interés excede una fascinación exótica por la cultura sudamericana. Su relación con Argentina se fue construyendo a través de recitales calientes, músicos locales, encuentros personales y colaboraciones artísticas que terminaron abriendo una conversación más profunda sobre memoria, identidad y herencia cultural.

A partir de su vínculo con el músico argentino Pilo Gómez y con el percusionista uruguayo Rubén “Lobo” Núñez, figura central del candombe contemporáneo, Fowler comenzó a explorar los puentes históricos entre las músicas afroamericanas de Estados Unidos y las tradiciones negras rioplatenses.

El proyecto documental tomó forma definitiva conla directora armenia Sareen Hairabedian. La colaboración terminó convirtiéndose en una estructura artística: un cantante afroamericano ligado a una de la banda más grande del planeta investigando la invisibilización afro en el tango junto a artistas latinoamericanos y una cineasta especializada en relatos atravesados por desplazamientos culturales y memoria histórica.

Pero Bernard Fowler no limita la investigación al terreno audiovisual. Paralelamente, comenzó a grabar versiones en inglés de clásicos del tango junto a una orquesta típica. Así, el tango deja de sonar como patrimonio fijo y vuelve a aparecer como una música migrante, híbrida, marcada por cruces culturales y tensiones raciales que muchas veces fueron suavizadas por las versiones más institucionalizadas de la historia argentina.

Bernard Fowler: Tango, candombe y diáspora negra en el Río de la Plata

Ese interés por las zonas híbridas atraviesa toda la carrera de Bernard Fowler. Antes y después de los Rolling Stones, trabajó con artistas tan distintos como Herbie Hancock, Philip Glass, Yoko Ono y Bootsy Collins. Su recorrido nunca respondió a una lógica de pureza estilística. Por el contrario, Fowler parece más interesado en los lugares donde las tradiciones musicales se mezclan, se contaminan y producen nuevas identidades.

En ese sentido, el tango aparece como un territorio coherente dentro de su búsqueda artística: como otra expresión de las rutas culturales creadas por la diáspora africana en América.

También hay algo simbólico en esta investigación. Los Rolling Stones construyeron su identidad apropiándose, reinterpretando y amplificando el blues afroamericano para audiencias globales. Fowler, décadas más tarde, parece invertir parcialmente el recorrido: usa su lugar dentro del imaginario del rock internacional para volver visible una historia afrodescendiente que permaneció durante mucho tiempo en segundo plano dentro del relato rioplatense.

Para Bernard Fowler, la música popular nunca fue una historia de fronteras limpias ni identidades puras. El tango, como el blues, el jazz o el rock, nació del movimiento constante entre pueblos, migraciones y memorias desplazadas. El proyecto funciona como otra forma de rastrear cómo las tradiciones afrodescendientes siguen atravesando culturas populares que durante mucho tiempo prefirieron narrarse como blancas.

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