The Mandalorian and Grogu: Quién es Rotta the Hutt | Historia, origen y el legado de Jabba

rotta the hutt
El hijo de Jabba the Hutt reaparece en The Mandalorian and Grogu convertido en un gladiador. El regreso de Rotta reabre la historia criminal de los Hutts y el futuro del linaje más temido de Star Wars.

En algún momento de 2008, en una sala de animación de Lucasfilm, alguien tuvo que diseñar a un bebé Hutt. El resultado fue Rotta: un pliegue de grasa gris verdosa, con ojos enormes y una nariz chata, enfermo, hediondo, incapaz de sostenerse en pie. En Star Wars: The Clone Wars, Ahsoka Tano lo cargaba como quien carga un problema y lo llamó Stinky. Dieciocho años después, Rotta –ya adulto, ya musculoso, ya gladiador– aparece en The Mandalorian and Grogu interpretado por Jeremy Allen White. Eso es lo que le hace el tiempo a los hijos de los grandes villanos: los obliga a reinventarse.

El poder de su linaje siempre residió en la inmovilidad. Un Hutt atlético es una contradicción biológica. Mientras sus ancestros entendían el cuerpo como un monumento a la opulencia y la dominación pasiva, en The Mandalorian and Grogu Rotta tiene una fisonomía que desafía la física del sedentarismo: abdominales marcados bajo la piel escamosa, dos espadas cortas que maneja con la velocidad de un felino y una presencia física que evoca más a un luchador de las arenas suburbanas que a un monarca del crimen organizado. Jon Favreau lo comparó con Adonis Creed: el hijo que debe construirse un cuerpo y un nombre bajo la sombra aplastante de un padre que fue leyenda y fue monstruo.

Para completar la extrañeza, Rotta the Hutt habla Basic. El inglés de la galaxia. Rompe así con una tradición de 40 años donde los de su especie exigían el filtro de un droide de protocolo o la sumisión del interlocutor para traducir los gruñidos guturales del Huttés. Hablar el idioma del enemigo común es, quizás, la primera gran renuncia de quien decide que quiere ser el rey de Nal Hutta.

the mandalorian and grogu jabba the hutt
Jabba The Hutt en Star Wars: El Regreso del Jedi

Historia del clan Desilijic y el poder de los Hutts en Star Wars

Para entender a Rotta hay que entender a los Hutts, y para entender a los Hutts hay que entender que en la galaxia lejana el crimen es un sistema en sí mismo. Los Hutts son una especie de reptiloides masivos, con cuerpos diseñados para la inmovilidad –troncos enormes, brazos cortos, sin piernas– y con cerebros diseñados para el cálculo.

Son casi inmunes al veneno. Viven miles de años. Acumulan rencores con la paciencia del que sabe que tiene tiempo para cobrarlos. En la mitología de Star Wars, los Hutts aparecen siempre en el margen del poder legítimo y en el centro del poder real: allí donde la República no llega, donde el Imperio prefiere no mirar, donde la Nueva República mira pero no actúa, están ellos. Comerciando, prestando, cobrando.

El clan más poderoso de los Hutts se llama Desilijic. Su símbolo es una sierpe devorándose la cola. Sus negocios incluyen tráfico de especia –el narcótico más valioso de la galaxia–, comercio de esclavos, apuestas, contrabando de armas, piratería.

En Star Wars: Episodio I – La Amenaza Fantasma (1999), el clan Desilijic controló las carreras de vainaves en Tatooine, la economía del Borde Exterior y la lealtad de suficientes cazarrecompensas como para mantenerse a salvo de cualquier gobierno que se atreviera a mirarlo. La sede del poder Hutt está en Nal Hutta, un planeta pantanoso de humedad perpetua y cielos amarillentos que en el idioma de la especie se llama simplemente “la Gloriosa”.

El Consejo Supremo Hutt reunía a los líderes de las cinco familias más importantes. Era, en la práctica, una mafia interplanetaria con protocolo diplomático: tenía embajadores, negociaba tratados, recibía a senadores. Durante la República, tanto el lado Jedi como el lado Separatista cortejaron a Jabba en la misma semana de la misma guerra. Eso marca la posición de los Hutts en el tablero galáctico: todos los quieren, todos los necesitan, nadie los controla.

Jabba Desilijic Tiure, formalmente llamado “Su Excelencia Jabba Desilijic Tiure de Nal Hutta, Eminencia de Tatooine”, construyó su imperio a los 80 años –que en los Hutts equivale aproximadamente a la pubertad– cuando se instaló en un antiguo monasterio desierto en Tatooine y lo convirtió en palacio. Tatooine era perfecto para sus propósitos: demasiado remoto para que la República se tomara el trabajo de vigilarlo, demasiado árido para que cualquier otro lo quisiera, con dos soles y sin sombra, el lugar ideal para operar sin testigos.

Desde ese palacio gobernó el Borde Exterior durante siglos. Controlaba las carreras de vainaves –y por lo tanto las apuestas, y por lo tanto la economía informal de varias lunas–, mantenía a Han Solo como smuggler de confianza hasta que Solo lo traicionó y tuvo que huir, y tenía en nómina a cazarrecompensas que iban de Boba Fett a Bossk, del IG-88 a Greedo. Cualquiera que le debía dinero acababa en carbonita en la pared del salón, como adorno y como advertencia.

Los Hutts sobrevivieron a la República, sobrevivieron al Imperio y, en principio, iban a sobrevivir a la Nueva República también. Tenían cinco mil años de práctica en sobrevivir a los gobiernos.

Entonces llegó Leia Organa, una cadena y veinte segundos de rabia acumulada, y Jabba murió estrangulado en su propia nave sobre el Gran Mar de Arena. Era el año 4 ABY –cuatro años después de la Batalla de Yavin, en el calendario que usan los historiadores de la galaxia–. El emperador más poderoso del Borde Exterior terminó en el cuello de una princesa que él había encadenado pensando que la humillación era un tipo de control.

the mandalorian and grogu gemelos hutt
Jabba Phelim y Jabba Jiliac en The Mandalorian and Grogu

Qué pasó con los Hutts después de la muerte de Jabba

Lo que pasó después con el clan Desilijic es una historia de fragmentación y oportunismo. Bib Fortuna, el mayordomo delgado y pálido que había sobrevivido a todos sus enemigos por el método de no tener principios negociables, tomó el trono.

Luego llegó Boba Fett y lo mató sin mayor ceremonia. Los gemelos Hutt –Jabba y Arun, primos del linaje Desilijic– intentaron reclamar el territorio de Jabba en El Libro de Boba Fett y se retiraron cuando entendieron que Fett no iba a ceder. En ese período caótico de redistribución del crimen organizado, con el Imperio desmoronándose y la Nueva República todavía aprendiendo a gobernar, los Hutts perdieron la centralidad que habían tenido durante generaciones. Ya no había un Jabba. Ya no había un centro.

Mientras tanto, Nal Hutta siguió gobernada por el Consejo de Clanes Hutt, una estructura cada vez más inestable donde distintas familias intentaban ocupar el vacío que había dejado la muerte de Jabba. Ya no existía una figura capaz de centralizar el crimen organizado del Borde Exterior como él lo había hecho durante siglos. Los Hutts seguían siendo poderosos, pero el poder estaba disperso.

Y ahí aparece el problema de Rotta the Hutt. Porque Rotta no es solamente el hijo de Jabba: es el heredero biológico directo del Hutt más influyente de la galaxia. En The Mandalorian & Grogu, sus tíos –los gemelos Jabba Phelim y se hermana Jabba Jiliac– quieren verlo muerto antes de que pueda reclamar Nal Hutta. La desaparición de Rotta durante años deja de parecer un olvido narrativo y empieza a parecer una estrategia de supervivencia.

critica the mandalorian and grogu
Pedro Pascal como Din Djarin en The Mandalorian and Grogu

The Mandalorian and Grogu y el regreso de Rotta the Hutt

The Mandalorian & Grogu encuentra a Rotta the Hutt en Shakari, una ciudad neón donde las apuestas corren y los gladiadores pelean. Rotta combate en la arena bajo un nombre propio, sin apellido, sin el peso de Desilijic Tiure. Jon Favreau dijo en Empire que lo pensó como Adonis Creed: el hijo del campeón que necesita construir una identidad que no sea sombra de la del padre.

¿Qué se hace cuando el apellido que uno lleva equivale, en el imaginario colectivo de una galaxia, a esclavitud y crueldad y poder ejercido sin límite moral? Jabba tenía esclavos. Jabba traficaba con personas. Jabba disfrutaba de la humillación como los demás disfrutan del entretenimiento. Ser el hijo de Jabba no es solo ser hijo de un criminal: es ser heredero de una filosofía específica sobre el valor de los otros. Y Rotta eligió, en algún momento entre su rescate en 22 BBY y su aparición en la arena de Shakari, no continuar esa filosofía.

Rotta the Hutt y el peso del legado de Jabba

En The Mandalorian & Grogu, Rotta dice varias veces que no quiere parecerse a Jabba. Lo dice con la insistencia de quien sabe que decirlo una vez no alcanza.

Los Hutts son, en la mitología de Star Wars, la cara más honesta del capitalismo galáctico. No necesitan justificación ideológica, no reclutan en nombre de ningún orden ni de ningún lado de la Fuerza: simplemente acumulan, compran y venden todo lo que tenga precio, incluyendo lealtades y vidas. En ese sentido son menos hipócritas que el Imperio, que usaba el lenguaje del orden para hacer lo mismo con uniforme. La República negoció con ellos. El Imperio los necesitó. La Nueva República los tolera mientras mantengan cierta distancia discreta. Los Hutts son permanentes porque el crimen organizado no desaparece cuando cambia el gobierno: cambia de nombre, cambia de sede, ajusta sus tarifas.

Rotta the Hutt creció en ese mundo y decidió ser otra cosa. O eso es lo que dice. En una franquicia que lleva cincuenta años explorando si el linaje determina el destino –si Luke va a ser Vader, si Ben Solo va a ser Kylo Ren, si Leia va a terminar siendo lo que fue su padre adoptivo– Rotta es una pregunta menor pero genuina: ¿puede el hijo del peor Hutt de la historia ser alguien que el universo recuerde por otra cosa?

Stinky tenía ojos enormes y olía mal. Rotta tiene el físico de un luchador profesional y la mirada de alguien que lleva años intentando olvidar su apellido.

NOTAS RELACIONADAS