El retorno de Cillian Murphy al universo de 28 Days Later fue durante meses un secreto a medias. Confirmado por Danny Boyle antes del estreno de 28 Years Later, su ausencia en esa película alimentó especulaciones, falsas apariciones y lecturas forzadas. The Bone Temple despeja finalmente la incógnita: Jim vuelve, pero no como muchos esperaban.
No hay escena de acción, ni irrupción dramática, ni reapropiación del protagonismo. Cillian Murphy aparece recién en los minutos finales, cuando la película ya ha atravesado su núcleo de violencia, ritual y desgaste. El gesto es deliberado. La saga, que siempre trabajó con el tiempo como variable narrativa, decide aquí introducir a su figura fundacional cuando el tiempo dejó de producir novedad y solo queda administrar el vacío de un mundo sin futuro.

Quién es Jim en la saga 28 Days Later
Jim fue el punto de entrada a la saga. En 28 Days Later (2002), Danny Boyle y Alex Garland lo presentaban como un mensajero en bicicleta que despertaba de un coma para encontrarse con una Londres vacía, devastada por el virus de la rabia. Un testigo desorientado, obligado a aprender a vivir en un mundo sin reglas claras.
A diferencia de otros protagonistas del cine postapocalíptico, Jim nunca encarnó una fantasía de control. Su arco estaba hecho de adaptación, no de dominio. Sobrevivía porque entendía rápido, porque dudaba, porque se apoyaba en otros. Esa cualidad lo convirtió en una figura persistente dentro de la mitología de la saga, incluso cuando las películas siguientes decidieron prescindir de él.

El regreso de Jim en el final de The Bone Temple
28 Years Later: The Bone Temple recupera a Jim en un registro inesperadamente doméstico. Vive en una casa aislada, en una zona rural, lejos del caos que domina el resto del film. Tiene una hija adolescente. La escena lo muestra ayudándola a estudiar historia, preparándole comida, corrigiendo respuestas. No hay urgencia ni amenaza inmediata. El mundo, al menos en ese espacio, parece haberse estabilizado.
La elección de Nia DaCosta es clara: evitar cualquier tipo de énfasis épico. Jim no vuelve como salvador ni como leyenda. Vuelve como alguien que logró construir una rutina mínima, una forma de continuidad. En lugar de subrayar lo extraordinario de su supervivencia, la película insiste en lo ordinario de su presente.
Ese contraste con todo lo que vino antes –sectas, rituales, violencia sistemática– redefine el sentido del personaje. Jim no representa la solución, sino la posibilidad de que algo haya seguido funcionando mientras el resto se descomponía.
Uno de los datos más relevantes de esta reaparición es la paternidad. Jim tiene una hija, nacida después del colapso. La película no explica quién es la madre ni qué fue de Selena o Hannah, los personajes que lo acompañaban al final de 28 Days Later.
La figura de Jim como padre en The Bone Temple introduce un desplazamiento importante. Ya no se trata de sobrevivir, sino de transmitir algo. Enseñar historia en un mundo que se quedó sin relato común no es un gesto menor. No hay aquí promesa de reconstrucción, pero sí una forma de cuidado, una apuesta mínima por la continuidad del sentido.

El cruce con Spike y Kelly
El regreso de Jim no ocurre en aislamiento total. La escena final de The Bone Temple lo conecta con Spike (Alfie Williams) y Kelly (Erin Kellyman), los personajes jóvenes que logran escapar del infierno construido por Jimmy Crystal y su culto. Perseguidos por infectados, llegan hasta las inmediaciones de la casa. La hija de Jim pregunta si deberían ayudarlos. Él responde sin dudar: “Por supuesto”.
La frase no funciona como clímax emocional ni como declaración moral grandilocuente. Es una respuesta práctica, casi automática. En un mundo donde la violencia se volvió ritual y la fe se degradó en espectáculo, ayudar no aparece como un valor heroico, sino como una costumbre que se mantiene o se pierde.
Ese gesto final no cierra nada. Abre una posibilidad. Y lo hace sin prometer redención ni cambio estructural.
Qué prepara para 28 Years Later 3
El regreso de Jim en The Bone Temple está pensado como bisagra, no como conclusión. Danny Boyle ya confirmó que dirigirá 28 Years Later 3, la tercera parte de la nueva trilogía, nuevamente con guion de Alex Garland. Todo indica que el personaje de Murphy tendrá un rol más activo, pero The Bone Temple se cuida de no anticipar en qué sentido.
No hay indicios de liderazgo, ni de cura, ni de reorganización social. Lo único que se establece es una posición ética: frente a la petrificación del mundo, Jim representa una forma de continuidad silenciosa. No combate el horror, pero tampoco lo reproduce.
The Bone Temple: Cillian Murphy y un regreso coherente con el espíritu de la saga
La saga 28 Days Later nunca trató solo de zombis. Desde el inicio, su centro fue la reacción humana frente al colapso: el miedo, la violencia, la necesidad de creer en algo. El regreso de Jim respeta esa lógica. No busca satisfacer expectativas externas, sino reinsertar al personaje en un mundo que ya no necesita protagonistas, sino testigos persistentes.
Cillian Murphy vuelve sin alterar el equilibrio de la película. No ocupa el centro, no roba el final, no reordena el relato. Está ahí como una figura que sobrevivió al ruido, que encontró una forma de seguir viviendo cuando el apocalipsis dejó de ser noticia.
En ese sentido, su regreso en The Bone Temple no es una concesión al pasado, sino una confirmación de algo que la saga viene diciendo desde el principio: el verdadero desafío no es sobrevivir al fin del mundo, sino aprender a vivir después.




