Las listas hablan menos de las películas y más de quien las arma. La selección de Quentin Tarantino –director, narrador obsesivo, guardián de un canon personal que cambia según el ánimo, el tiempo y las películas vistas de madrugada– no pretende definir nada, no busca imponer jerarquías ni establecer un canon estable. Es un gesto de espectador voraz que revisa más de dos décadas de cine reciente y decide ordenar lo que para él sigue vivo: películas que resisten el desgaste, que vuelven sin aviso, que muestran formas nuevas de filmar o retoman caminos viejos con energía renovada.
Su lista de las mejores películas del siglo XXI funciona como un mapa personal: un recorrido donde conviven guerras filmadas como pesadillas, animación que entiende el fin de una época, romances mínimos, distorsiones históricas, comedias ruidosas, experimentos narrativos y reinvenciones de géneros antiguos. Lo que une a los veinte títulos no es un criterio crítico, sino algo más simple: la persistencia. Estos son, para Tarantino, las películas que el siglo XXI convirtió en clásicos contemporáneos.

Las 20 mejores películas del siglo XXI según Quentin Tarantino
1. La Caída del Halcón Negro (2001), Ridley Scott
En La Caída del Halcón Negro (Black Hawk Down), Ridley Scott filma Mogadiscio como un laberinto frenético: helicópteros derribados, soldados que avanzan sin horizonte y una cámara que transforma la confusión en un estado sostenido. La película es una operación quirúrgica de ritmo y caos, un relato que nunca permite descansar y que convierte la guerra en una maquinaria que tritura incluso a quienes intentan entenderla.
Según Tarantino, “Me gustó cuando la vi por primera vez, pero creo que era tan intensa que dejó de funcionar para mí, y no seguí llevándola conmigo como debería […] Desde entonces la vi un par de veces, no muchas, pero creo que es una obra maestra, y una de las cosas que más me gusta es que […] es la única película que realmente va completamente por un sentido de propósito, efecto visual y sensación tipo Apocalypse Now, y creo que lo consigue.”
“Mantiene la intensidad durante 2 horas 45 minutos, o lo que sea, y cuando la volví a ver recientemente, mi corazón estuvo acelerado durante toda la película; me atrapó y no me soltó nunca. La hazaña de dirección es extraordinaria.”
2. Toy Story 3 (2010), Lee Unkrich
La tercera entrega de Toy Story retoma el tema central de la saga –la lealtad– y lo empuja hacia un final que funciona como rito de despedida. Es un relato sobre aceptar que el tiempo avanza, incluso cuando uno se aferra a lo que conoce. La película combina aventura, precisión narrativa y un cierre que sintetiza una década de historias.
Para Tarantino, “Esos últimos cinco minutos me arrancaron el maldito corazón, y si siquiera trato de describir el final, voy a empezar a llorar y atragantarme […] Es simplemente notable. Es casi una película perfecta. Y ni siquiera empezamos a hablar de los grandes momentos cómicos, que son interminables. Creo que nadie logra clavar la tercera parte de una trilogía. Para mí, la otra es El Bueno, el Malo y el Feo, y esta es El Bueno, el Malo y el Feo del cine animado. Es el mejor final de una trilogía.”

3. Perdidos en Tokio (2003), Sofia Coppola
Sofia Coppola filma la distancia emocional a través de un Tokio convertido en espacio suspendido. La relación entre Bob y Charlotte se construye en pequeños gestos, silencios y luces suaves. El film captura el desajuste de estar lejos de uno mismo y encontrar, de manera inesperada, a alguien que comparte esa intemperie.
“Me enamoré tanto de Perdidos en Tokio (Lost in Translation) que me enamoré de Sofia Coppola y la convertí en mi novia. La cortejé y la conquisté, y lo hice todo en público; parecía sacado de una novela de Jane Austen. No la conocía lo suficiente para acercarme por mi cuenta, pero seguía yendo a eventos […] Hablé de esto con Pedro Almodóvar, y ambos coincidimos en que era una película muy femenina, en el mejor sentido. Hacía mucho que no veía algo así, y hacía mucho que una película tan femenina no estaba tan bien hecha.”
4. Dunkirk (2017), Christopher Nolan
Christopher Nolan elimina la psicología y la épica habitual para reducir la guerra a tres líneas temporales que avanzan con precisión matemática. El mar, el aire y la playa se convierten en un mismo pulso. El film sostiene un estado de tensión que no depende de los personajes sino de la estructura, casi como si narrara el tiempo mismo.
Para Tarantino, Dunkirk es “otra película que inicialmente no me gustó […] Ahora lo que amo es que siento que hay una verdadera maestría, y llegué a eso viéndola una y otra y otra vez. La primera vez no me dejó frío, fue tan impresionante que no supe qué había visto, era casi demasiado. La segunda vez mi cerebro pudo procesarla un poco más, y la tercera y cuarta vez simplemente me voló la cabeza.”

5. Pozos de Ambición (2007), Paul Thomas Anderson
Un retrato monumental del capitalismo primitivo y del fanatismo. Paul Thomas Anderson construye una tragedia donde la ambición y la fe chocan en un paisaje árido que parece absorberlo todo. La puesta en escena es de una precisión antigua: cada plano avanza con gravedad, como si la historia estuviera condenada desde antes de empezar.
Tarantino dijo sobre la película: “Daniel Day-Lewis. La artesanía a la vieja escuela de la película. Tenía una calidad de Hollywood clásico sin intentar parecerlo. Es la única película que hizo que no tiene un set piece. El incendio es lo más cercano.”
“Se trata de la narrativa, de la historia, y lo hizo increíblemente bien. Pozos de Ambición (There Will Be Blood) podría estar en el puesto 1 o 2 si no tuviera un defecto gigantesco… y el defecto es Paul Dano. Obviamente se supone que es un mano a mano, pero es obvio que no lo es. [Dano] es pura agua tibia. Es el eslabón débil. Austin Butler hubiera sido maravilloso. Es un tipo débil y sin interés. El actor más flojo del SAG.”

6. Zodiac (2007), David Fincher
Más que un thriller, Zodiac es un estudio obsesivo del tiempo, la evidencia y la resistencia del misterio. David Fincher transforma la investigación del Zodíaco en un larguísimo descenso hacia la duda: policías exhaustos, periodistas atrapados en conexiones que no cierran y un caso que sobrevive a todos.
Según Tarantino, “cuando vi Zodiac por primera vez, no me atrapó tanto, y después empezó a aparecer en los canales de películas, y de repente estaba viendo 20 minutos, después 40, y me di cuenta de que era mucho más absorbente de lo que recordaba, y seguía atrapándome en distintos momentos, así que decidí volver a verla completa, y desde entonces fue otra experiencia. Cada seis o siete años vuelvo a verla. Es una experiencia lujosa a la que me entrego […] una obra maestra hipnotizante.”
7. Imparable (2010), Tony Scott
Tony Scott convierte un tren fuera de control en una fuerza animal. Imparable (Unstoppable) funciona como una pieza de ingeniería narrativa: un solo conflicto, un movimiento continuo, una urgencia que no se debilita. Es cine de acción sin exceso, sostenido por el ritmo y la física de sus imágenes.
Para Tarantino, “es una de mis películas favoritas de despedida de un director. La vi cuatro veces, y cada vez me gusta más. Si me lo preguntabas hace años, habría puesto Man on Fire, pero Imparable es una de las visiones más puras de la estética de acción de Tony. Los dos protagonistas están geniales juntos, y mejora con cada visionado. Es una de las mejores películas de monstruos del siglo XXI. El tren es un monstruo. Y se convierte en uno de los grandes monstruos de nuestro tiempo. Más fuerte que Godzilla, más fuerte que esos King Kong.”

8. Mad Max: Fury Road (2015), George Miller
Un torrente de movimiento que no se detiene: persecuciones, cuerpos en riesgo y un mundo que se derrumba mientras avanza. George Miller organiza el caos con claridad absoluta y construye un universo que respira en cada cuadro. Una película que no necesita explicación, solo velocidad y precisión.
Tarantino explicó que “no pensaba verla por la simple razón de que, en un mundo donde Mel Gibson existe y no está interpretando a Max… yo quería a Mad Mel. Pasaron semanas y semanas, la gente seguía diciendo que era genial, y Fred, mi editor, insistía: ‘En serio, tenés que verla.’ Y la vi. Las cosas buenas son tan buenas, y estás viendo a un verdadero gran cineasta; tuvo todo el dinero del mundo y todo el tiempo del mundo para hacerla exactamente como quería.”
9. Shaun of the Dead (2004), Edgar Wright
Edgar Wright trabaja el humor y el horror con la misma disciplina. Shaun of the Dead es una comedia de zombies que respeta al género: no parodia, no suaviza. Usa la ironía para mirar la vida adulta y la amistad en medio del apocalipsis. Su eficacia está en el guion y en el timing de cada secuencia.
Para Tarantino, Shaun of the Dead “es mi debut favorito de un director aunque él tenga una película baratísima que no le gusta mencionar […] Me encantó cuánto amaba el universo de Romero que recreó. El guion es magnífico, es una de las películas más citables de esta lista; todavía cito ‘los perros no miran hacia arriba’. No es una parodia de películas de zombies, es una película de zombies real, y agradezco esa distinción.”
10. Medianoche en París (2011), Woody Allen
Una fantasía ligera que convierte el viaje en el tiempo en un mecanismo para revisar la nostalgia. En Medianoche en París (Midnight in Paris), Woody Allen observa cómo idealizamos el pasado y lo usamos para evitar el presente. Cada salto temporal funciona como espejo y como advertencia.
“No soporto a Owen Wilson. La primera vez que vi la película la amé y lo odié a él. La segunda vez pensé: ‘Bueno, no seas tan imbécil, no está tan mal.’ La tercera vez me descubrí mirando solo a él.”
11. Battle Royale (2000), Kinji Fukasaku
Battle Royale es una distopía que no diluye su violencia: adolescentes forzados a matarse en una isla controlada por adultos. El film se adelanta al auge posterior del género y muestra un sistema social que fabrica su propia crueldad.
Tarantino dijo que “no entiendo cómo el escritor japonés no demandó a [la autora de Los Juegos del Hambre] Susan Collins por todo lo que tiene. Le robaron absolutamente todo. Los críticos literarios no iban a ver una película japonesa llamada Battle Royale, así que nunca la señalaron; hablaban de que era lo más original que habían leído. Cuando los críticos de cine vieron la película, dijeron ‘¿qué carajos? ¡Esto es Battle Royale pero en versión PG!’”
Big Bad Wolves es un cuento moral oscuro donde la venganza se vuelve irreparable. Los directores manejan el humor negro y la brutalidad con una frialdad que incomoda.
Para Tarantino, “Big Bad Wolves tiene un guion fantástico y una historia similar a Prisoners… ellos la manejan con agallas y coraje –sabés que el cine estadounidense nunca haría esto.”
13. Jackass: La Película (2002), Jeff Tremaine
Un experimento físico convertido en comedia extrema. No hay trama, solo cuerpos puestos al límite y una energía que nunca simula nada. La película funciona como el registro de un grupo que se expone sin filtro.
Tarantino explicó que “Jackass fue la película con la que más me reí en estos últimos 20 años. No recuerdo reírme de principio a fin así desde Richard Pryor […] Cuando estaba filmando Kill Bill, pensé que era tan jodidamente divertida que tuve que mostrársela al equipo. Conseguimos una copia, la vimos y morimos de la risa.”
14. Escuela de Rock (2003), Richard Linklater
Una comedia musical directa: un profesor falso, una banda improvisada y una escuela que se transforma en escenario. Richard Linklater usa la música para contar el entusiasmo de aprender sin solemnidad.
Según Tarantino, “fue un momento muy divertido en el cine. Una proyección realmente, realmente divertida. Creo que esta tuvo la explosión de Jack Black combinada con Rick Linklater y Mike White —eso la hizo especial… es lo más cerca que llegamos a The Bad News Bears.”
15. La Pasión de Cristo (2004), Mel Gibson
Gibson filma la violencia como materia central. Más allá del debate religioso, La Pasión de Cristo (The Passion of Christ) trabaja la puesta en escena como un ritual físico, extremo, casi insoportable. Su fuerza está en la forma.
Tarantino vio la película en clave comedia. “Me reí mucho durante la película. No porque quisiéramos ser perversos, riéndonos de Jesús siendo destrozado –la violencia extrema simplemente me resulta graciosa– y cuando se va más allá del extremo, se vuelve cada vez más graciosa. Estábamos gimiendo y riendo de lo jodido que era todo… Mel hizo un trabajo de dirección tremendo. Me metió en ese período histórico. Hablé con Mel Gibson sobre esto y me miró como si estuviera loco.”
16. The Devil’s Rejects (2005), Rob Zombie
Una road movie de horror donde el salvajismo es paisaje. Zombie mezcla western, serie B y crueldad rural en una estética que luego influiría a medio género.
Para Tarantino, “esta mezcla tosca de Peckinpah–vaqueros–Manson. Esa voz no existía antes de House of 1000 Corpses, y la refinó con esta película… Peckinpah no formaba parte del horror antes de esto. Lo mezcló con paletos enfermos, y ahora es una tendencia. Podés reconocerla a distancia, pero no existía antes.”
17. Chocolate (2008), Prachya Pinkaew
Chocolate es una película de artes marciales que no busca sofisticación sino impacto físico. Sus coreografías están diseñadas alrededor de una protagonista cuya habilidad define cada escena. El film avanza como una exhibición de destreza.
Según Tarantino, “Chocolate es una película que probablemente nunca escuchaste nombrar… gente recibiendo palizas de las formas más espectaculares… entrenaron a esta chica de 12 años durante cuatro años para protagonizarla… tiene algunas de las mejores peleas de kung-fu que vi en una película.”
18. Moneyball (2011), Bennett Miller
Más que una historia deportiva, Moneyball es un relato sobre cómo pensar distinto cuando todo lo demás se resiste. Miller filma la gestión, la estadística y la frustración sin espectacularidad: la emoción surge de la insistencia.
En palabras de Tarantino, “la interpretación de Brad Pitt es una de mis actuaciones favoritas de estrella en los últimos 20 años, donde una estrella entra, te recuerda por qué lo es, y carga la película sobre sus hombros.”
19. Cabin Fever (2002), Eli Roth
Un film de infección y paranoia donde el humor aparece cuando la desesperación se vuelve absurda. Eli Roth trabaja la tensión inicial con sobriedad y después empuja la historia hacia un caos controlado.
Según Tarantino, Cabin Fever “tiene algo muy encantador. El sentido del humor y del gore de Eli simplemente funciona. La gente olvida lo tensa que es la primera mitad porque después se vuelve realmente graciosa en los últimos 20 minutos… Hostel puede ser su mejor película, pero esta es mi favorita.”
20. West Side Story (2021), Steven Spielberg
Steven Spielberg revisita el musical con una precisión que no imita al original: reordena escenas, reformula ritmos y filma cada coreografía como si el movimiento fuera un personaje más. West Side Story respira como si el género volviera a empezar.
Para Tarantino, “esta es la película donde Steven demuestra que todavía lo tiene. No creo que Scorsese haya hecho una película tan emocionante en este siglo. Lo revitalizó… No podía creer que me gustara el protagonista [Ansel Elgort] porque no me había gustado en nada más.”




