Daredevil: Born Again estrenó su temporada 2 en Disney+ con una pregunta instalada desde el primer episodio: ¿cuánto de lo que ocurre en pantalla es ficción política y cuánto es descripción del presente? Wilson Fisk, alcalde de Nueva York, ha creado la Fuerza Antivigilantes, un cuerpo de élite que detiene ciudadanos sin garantías procesales, reprime manifestantes y destruye negocios en nombre del orden. El showrunner de la serie, Dario Scardapane, describió la experiencia de ver los noticieros imágenes que se parecían demasiado a lo que acababa de filmar. “El guion ya estaba escrito, y fue realmente escalofriante verlo en la vida real”.
Lo que Scardapane vio en los noticieros tiene nombre: los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) durante la segunda administración de Donald Trump, creada en enero de 2025. Las redadas masivas, la detención de personas sin orden judicial, el uso de fuerza contra manifestantes: esas imágenes circularon en paralelo al rodaje la temporada 2 de Daredevil: Born Again, que mostraba ese tipo de acciones, pero ejecutadas por una milicia ficticia al servicio de un alcalde autoritario.

Daredevil: Born Again, Trump y la Fuerza Antivigilantes como espejo de ICE
En la temporada 2 de Daredevil: Born Again, la Fuerza Antivigilantes no es una amenaza abstracta. Irrumpe en negocios, golpea civiles, encarcela personas vinculadas a vigilantes sin proceso legal. Opera con respaldo institucional: Fisk es el alcalde, no un criminal en las sombras. Tiene presupuesto, tiene discurso público –reducción del crimen, restauración del orden–, avalado por la justicia y por los medios de comunicación. El aparato completo de la derecha urbana.
Scardapane explicó que el equipo de guionistas construyó ese aparato mirando hacia el pasado, no hacia el presente. “Contamos esta historia desde una perspectiva histórica sobre el ascenso de un autócrata”, dijo, “y ahora está ocurriendo afuera.” En una entrevista a Variety, la productora ejecutiva Sana Amanat fue más directa sobre el marco conceptual: Marvel lleva décadas narrando lo que ocurre en el mundo, y la historia del hombre que captura las instituciones para ejercer el poder sin contrapeso es un patrón lo suficientemente antiguo como para que sus aplicaciones contemporáneas sean múltiples.
Lo que Daredevil: Born Again muestra es la mecánica atemporal del autoritarismo. Fisk no violó las instituciones: las usó. Ganó una elección, asumió la alcaldía y desde ahí construyó su fuerza paramilitar con legitimidad formal. Es lo que hace que el despotismo contemporáneo sea más difícil de combatir que el de las dictaduras clásicas: llega desde adentro del sistema.
El consenso social es la parte que la serie trabaja con más cuidado. Fisk gobierna con aprobación. Los vecinos que celebran la reducción del crimen son personas que toman una decisión racional en función de su experiencia inmediata. Ese es el mecanismo que Hannah Arendt describió en el nazismo y que se repite con variaciones en cada ciclo autoritario: la mayoría no apoya al líder a pesar de lo que hace, sino precisamente por eso.
La Fuerza Antivigilantes es popular en su Nueva York. Hay vecinos que celebran, comerciantes que agradecen, ciudadanos que duermen mejor. Ese es el problema que el fascismo del siglo XXI le plantea a la ficción política: no es una minoría que impone su voluntad sobre una mayoría que resiste, sino una mayoría que delega activamente su violencia en el Estado y a eso llama orden.
Donald Trump ganó en 2024 con más votos que en 2016 y en 2020. Nayib Bukele tiene ochenta puntos de aprobación en El Salvador después de llenar las cárceles con presos políticos. Javier Milei construyó su capital político desde el mesianismo, la represión de la protesta social y el descrédito de las instituciones que ahora controla. Esa es la arquitectura real de la derecha en el siglo XXI: opera sobre el resentimiento y la indiferencia hacia el otro.

Daredevil: Born Again | Matt Murdock y la resistencia ciudadana
Pero la temporada 2 de Daredevil: Born Again no se queda en el diagnóstico. Amanat señaló que la historia que le interesa a Marvel no es solo la del autócrata que sube, sino la del colectivo que responde. Matt Murdock es el eje alrededor del cual se articula esa respuesta, y la temporada construye su arco sobre la pregunta de cómo se organiza la resistencia cuando el Estado es el enemigo. “La idea de Daredevil reuniendo el poder del colectivo, de todos esos individuos uniéndose para luchar por la justicia y la libertad”, dijo Amanat, “es lo que hemos hecho tantas veces en Marvel.”
Matthew Lillard, que debuta en el MCU como Mr. Charles –un operador con acceso directo a la directora de la CIA Valentina Allegra de Fontaine, interpretada por Julia Louis-Dreyfus–, fue el más explícito del reparto en la premiere en Nueva York: “Nuestra esperanza es que estés sentado en tu casa dándote cuenta de que no necesitamos superhéroes. Necesitamos personas comunes. Gente que se pone de pie para pelear lo que es correcto.”
Brad Winderbaum, productor ejecutivo y jefe de Marvel Television, recurrió a la fórmula canónica: cualquier parecido con la realidad es coincidencia. Es la respuesta corporativa correcta y también la más honesta disponible: los guiones estaban cerrados antes de que ocurriera lo que evocan. Que coincidan es menos intencional que un signo de los tiempos.
DISPONIBLE EN DISNEY+.




