El final de Stranger Things no se limitó a cerrar una historia de cinco temporadas. También produjo un efecto inmediato fuera de la pantalla. El episodio final no solo se convirtió en un atípico fenómeno de taquilla: en las horas posteriores al estreno, el catálogo de Prince registró un crecimiento abrupto en Spotify, con cifras que no responden a una campaña comercial ni a un aniversario, sino a una decisión narrativa precisa.
Según datos oficiales de la plataforma, Purple Rain aumentó un 243 % sus reproducciones globales entre el 31 de diciembre y el 1 de enero. El crecimiento fue todavía mayor entre oyentes de la Generación Z, donde el salto alcanzó el 577 %. When Doves Cry, utilizada en otro momento clave del episodio, registró un incremento del 200 % a nivel global y del 128 % entre usuarios jóvenes.
El fenómeno no fue aislado. El impacto se extendió a todo el catálogo del artista, que creció un 190 % en escuchas globales y un 88 % entre oyentes Gen Z. Stranger Things 5 volvió a confirmar una dinámica que atraviesa toda la serie: la capacidad de convertir una elección musical en un acontecimiento cultural medible.

Stranger Things y el uso de Purple Rain y When Doves Cry de Prince en el episodio final
La utilización de When Doves Cry y Purple Rain no responde a una lógica ornamental. Ambas canciones aparecen en el tramo decisivo del relato, cuando los personajes se preparan para destruir el Upside Down y cuando Eleven se despide de Mike antes de un sacrificio que parece definitivo. No acompañan la escena: la estructuran.
Los creadores de la serie explicaron que la elección fue excepcional. Prince nunca autorizó el uso de estas canciones en una producción televisiva desde el estreno de Purple Rain en 1984. La negociación con los herederos del músico fue extensa y estuvo atravesada por una dificultad evidente: no había precedentes recientes que indicaran que el permiso fuera posible.
La decisión de colocar ambas canciones en continuidad refuerza una idea central del episodio. No se trata de un golpe nostálgico ni de una referencia aislada, sino de una secuencia musical pensada como bloque dramático. El relato se apoya en el disco como unidad, no como simple repositorio de hits.
Ese uso explica, en parte, la reacción posterior del público. Para muchos espectadores jóvenes, Purple Rain no era una canción reconocible sino un descubrimiento. Las cifras de Spotify indican que el salto más fuerte se dio entre usuarios que no habían incorporado a Prince a su escucha habitual.

Stranger Things 5: El efecto Spotify
El caso de Prince no fue el único. Otras canciones utilizadas en Stranger Things 5 también registraron aumentos significativos. Upside Down, de Diana Ross, creció más de un 500 % en escuchas globales y superó el 1.200 % entre oyentes Gen Z. I Think We’re Alone Now, de Tiffany, tuvo un comportamiento similar, con picos tanto en reproducciones como en búsquedas.
Incluso canciones anteriores al período central de los años 80s, como Mr. Sandman de The Chordettes o Fernando de ABBA, mostraron incrementos notables. El patrón se repite: una serie contemporánea reactiva catálogos antiguos sin necesidad de reversiones ni reinterpretaciones.
En el caso de Prince, el efecto es más marcado por la ausencia previa de estas canciones en el circuito audiovisual. A diferencia de otros artistas cuya obra fue reutilizada en publicidad o cine, Purple Rain y When Doves Cry habían permanecido asociadas casi exclusivamente a la película de 1984. Esa reserva reforzó el impacto cuando finalmente aparecieron en un producto masivo.
Spotify registró además un aumento significativo en búsquedas relacionadas con Prince, lo que sugiere que la reacción no se limitó a reproducir una canción puntual, sino que activó una exploración más amplia del catálogo. Stranger Things funcionó como puerta de entrada, no como consumo cerrado.

Stranger Things: Música y narrativa
Desde su primera temporada, Stranger Things construyó una relación estrecha con la música popular de los años ochenta. A diferencia de otras ficciones que utilizan canciones como marcador temporal, la serie integró esas elecciones a su lógica narrativa. La música aparece ligada a momentos de decisión, duelo o transformación.
El ejemplo más citado sigue siendo Running Up That Hill, de Kate Bush, cuyo regreso a los primeros puestos de los rankings en 2022 anticipó lo que ahora ocurre con Prince. La diferencia es que, en el caso del final de la serie, la apuesta fue más arriesgada: no se recurrió a un tema previamente reactivado por la cultura pop reciente, sino a canciones con una circulación más restringida.
Esa elección refuerza una idea que atraviesa el cierre de Stranger Things. El final no busca sorprender por acumulación, sino por precisión. Cada elemento –imagen, música, ritmo– cumple una función clara dentro del relato. El impacto posterior en Spotify no es un objetivo en sí mismo, sino una consecuencia de esa coherencia.
El uso de Prince también dialoga con el arco emocional de la serie. Purple Rain no aparece como símbolo genérico de los años 80s, sino como una pieza que articula despedida, pérdida y cierre. La reacción del público confirma que esa lectura fue compartida más allá de la pantalla.




