La tercera temporada de Shrinking incorpora una novedad que excede el terreno del casting. Michael J. Fox vuelve con una participación breve pero central dentro del universo emocional de la serie. No se trata solo de una aparición especial: su presencia reorganiza sentidos, activa memorias televisivas y propone una lectura distinta sobre el modo en que la ficción aborda la enfermedad, el tiempo y el cuerpo.
Apple TV+ difundió el primer tráiler de la nueva temporada con una escena precisa. En una sala de espera, el personaje de Harrison Ford, Paul Rhoades, se encuentra con Fox. El intercambio es mínimo, sostenido por un chiste seco y una risa compartida. No hay subrayados. La escena funciona porque la serie entiende que el peso no está en lo que se explica, sino en lo que se deja estar.
Shrinking, creada por Bill Lawrence, Jason Segel y Brett Goldstein, llega a su tercera temporada luego de consolidar un tono propio dentro del catálogo de Apple. La serie, que ya renovó para su temporada 4, nunca ocultó su interés por los vínculos, el duelo y las formas contemporáneas del cuidado, pero ahora suma un elemento que dialoga directamente con su historia interna y con la biografía pública de uno de sus protagonistas invitados.

La temporada 3 de Shrinking y el regreso de Michael J. Fox
El regreso de Michael J. Fox a la actuación se produce en un marco narrativo cuidadosamente elegido. En la temporada 3 de Shrinking, Harrison Ford interpreta a un terapeuta que convive con el Parkinson. La enfermedad aparece de forma progresiva, sin convertirse en consigna ni en rasgo único del personaje. Paul Rhoades no es definido por su diagnóstico, pero tampoco lo esconde.
La escena compartida entre Ford y Fox en el tráiler condensa ese enfoque. Cuando ambos personajes intercambian diagnósticos, el diálogo evita cualquier énfasis dramático. La broma no funciona como alivio cómico sino como afirmación de una experiencia compartida. La risa no cancela el problema, lo integra.
Fox no había tenido participaciones actorales de este perfil en los últimos años. Su regreso se inscribe en una serie que ya había demostrado capacidad para tratar el dolor sin convertirlo en espectáculo. En ese sentido, su aparición no es un gesto aislado sino una extensión coherente del proyecto narrativo de Shrinking.
La serie propone desde su inicio una ruptura con ciertas convenciones del drama terapéutico. Jimmy, el personaje de Jason Segel, decide decirles a sus pacientes exactamente lo que piensa, ignorando límites éticos y consecuencias profesionales. Ese desborde inicial genera efectos inesperados, tanto en sus pacientes como en su entorno personal. La tercera temporada parece continuar ese camino, pero con una atención mayor a las secuelas, al desgaste y a las marcas que dejan las decisiones.
En ese entramado, Fox aparece como una figura que no necesita ser explicada. Su sola presencia activa una capa de lectura adicional para el espectador, pero la serie no depende de ese conocimiento previo para funcionar.

Michael J. Fox y el vínculo con Bill Lawrence
La participación de Fox en Shrinking también tiene una dimensión industrial e histórica. La serie marca su reencuentro con Bill Lawrence, creador con quien trabajó durante cuatro temporadas en Spin City. Fox dejó aquella sitcom en el año 2000, cuando los efectos del Parkinson comenzaron a interferir con su trabajo cotidiano frente a cámara.
Desde entonces, su vínculo con la actuación fue intermitente. Apareció como invitado en Scrubs, también creada por Lawrence, y en proyectos puntuales que siempre estuvieron atravesados por su condición física y por el modo en que la televisión decidía integrarla.
la temporada 3 de Shrinking retoma esa relación desde otro lugar. Lawrence ya no escribe comedia de ritmo acelerado ni personajes sostenidos por la ironía constante. La serie se mueve en una zona más contenida, donde los silencios importan tanto como los diálogos. En ese contexto, Fox no llega para replicar un registro pasado, sino para ocupar un espacio nuevo.
La televisión contemporánea ha encontrado en este tipo de participaciones una forma de trabajar con la memoria del espectador sin depender de la nostalgia explícita. Fox no vuelve como símbolo de una época, sino como actor en un presente narrativo que lo incluye sin excepciones.
Ese equilibrio es uno de los rasgos más consistentes de Shrinking. La serie no necesita explicar sus referencias ni justificar sus elecciones. Confía en la inteligencia del espectador y en la potencia de las situaciones mínimas.

Shrinking temporada 3: Producción, estreno y nuevas incorporaciones
La tercera temporada de Shrinking se estrenará el 28 de enero, con un primer episodio de una hora, seguido por emisiones semanales hasta abril. Apple TV+ mantiene así una estrategia de lanzamiento que prioriza la conversación sostenida y la evolución progresiva de los personajes.
Además de Fox, la nueva temporada incorpora a Jeff Daniels y recupera a varios intérpretes que ya habían tenido apariciones anteriores. Cobie Smulders retoma su vínculo con el personaje de Jason Segel, reforzando una línea narrativa que había quedado abierta en la temporada anterior. La serie también continúa trabajando con su elenco estable, que incluye a Jessica Williams, Christa Miller, Luke Tennie y Michael Urie.
Desde el punto de vista crítico, Shrinking llega a esta nueva etapa con un respaldo poco habitual. Las dos primeras temporadas fueron bien recibidas tanto por la crítica como por el público, destacadas por su capacidad para sostener el humor sin esquivar temas complejos. La tercera temporada parece profundizar ese recorrido, con un foco mayor en la gratitud, el avance posible y las formas concretas de seguir adelante.
La presencia de Michael J. Fox no altera esa dirección. La acompaña. Su regreso no funciona como evento aislado ni como reclamo externo. Se integra a una serie que entiende el tiempo como un proceso y no como una amenaza. En la temporada 3 de Shrinking, la actuación vuelve a ser un espacio de encuentro, no de demostración.
Mirá el tráiler de la temporada 3 de Shrinking a continuación:




