Alan Moore habla sobre su nueva novela I Hear a New World, la segunda entrega de la serie Long London

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Con I Hear a New World, Alan Moore continúa su exploración de un Londres fantasmal y confirma que, a los setenta años, su imaginación piensa retirarse.

Alan Moore, el hombre que pasó décadas narrando el colapso de las civilizaciones, la corrupción del poder y el fin inminente de casi todo, resulta ser un optimista declarado. “El pesimismo es estúpido”, dice. “No te prepara para reaccionar cuando pasa algo terrible. Y necesitás el optimismo para imaginar una posible solución, para encontrarle la vuelta a todo esto.” En Moore, la frase funciona como un manifiesto estético: la oscuridad en sus historias no es nihilismo sino el fondo oscuro sobre el que se proyecta la posibilidad de otra cosa.

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Alan Moore

I Hear a New World: cómo es la nueva novela de Alan Moore

Esa posibilidad tiene, hoy, el nombre de una serie de novelas. Long London –su proyecto más ambicioso desde Jerusalén (2016)– viene siendo, desde su retiro del mundo del cómic en 2022, el centro de gravedad de toda su energía creativa. I Hear a New World, segunda entrega de la saga, llega hoy a las librería de Estados Unidos y encuentra a su protagonista, Dennis Knuckleyard, siendo arrastrado de vuelta a la versión alternativa de Londres que tanto había intentado dejar atrás.

Si la primera novela, The Great When (2024), era una inmersión en el Londres de posguerra –un mundo invertido poblado de hechiceros, gangsters y criaturas que mezclaban a Lewis Carroll con H.P. Lovecraft–, I Hear a New World da un salto de diez años hacia adelante en esa línea temporal paralela.

I Hear a New World está ambientada en 1958. Dennis Knuckleyard lleva nueve años evitando pensar en el Londres mágico, hasta que reencuentra un recordatorio desagradable de su última aventura: una llave que se había traído del Gran Cuando. La llave termina en manos de un ingenuo que descubre sus propiedades mágicas, desatando criaturas ocultistas en el Londres real y desencadenando disturbios en la ciudad. Para complicar las cosas, Grace Shilling –el primer amor de Dennis– es arrastrada de vuelta al Gran Cuando para investigar sucesos extraños en ambas ciudades.

Moore construye sobre el mundo fantástico de la primera novela, pero la ciudad ha cambiado: el Londres de posguerra con sus bombardeos y su economía destrozada cedió lugar a una capital en recuperación, aunque el Imperio colonial se desintegra y la crisis del Canal de Suez abre heridas que no van a cerrar fácilmente. I Hear a New World vuelve a mezclar lo fantástico y lo mundano, con esa capacidad de Alan Moore de hacer coexistir la magia con la mugre, los seres de otro mundo con las miserias cotidianas de un escritor de treinta años que apenas llega a fin de mes.

Blow Away Dandelion y In England’s Dreaming: lo próximo Alan Moore

Alan Moore habla del proyecto con la concentración de alguien que, por primera vez en su carrera, tiene un contrato editorial formal. “Este es el primer contrato que tuve en mi vida, y me lo estoy tomando en serio”, explicó en una entrevista a Inverse. Y la seriedad se traduce en disciplina: quinientas palabras por día, bien elegidas, que van armando un relato generacional de la capital inglesa a través de varias décadas.

Ya terminó la tercera novela, Blow Away Dandelion, instalada en agosto de 1969, con el inicio de los conflictos en Irlanda del Norte en el horizonte. La cuarta, In England’s Dreaming, se meterá en los 70s con pulso punk. Y el cierre de la serie dará un salto hasta 1999: por razones que el lector irá descubriendo, no habrá aventuras de Dennis en los 80.

¿Por qué Londres? Alan Moore vive en Northampton, ciudad a 80 kilómetros de la capital, y admite no haber pisado Londres en años. Pero esa distancia no le preocupa demasiado. Lo que le interesaba era rescatar a un conjunto de figuras que cayeron en los márgenes de la historia: el artista Austin Osman Spare, el tipster Prince Monolulu, el rey de los bohemios conocido como Ironfoot Jack, el productor musical Joe Meek, figuras del hampa como Jack Spot o los gemelos Kray. “Quería darles otra vuelta en el escenario”, dice, “porque creo que fueron olvidados y no tenían que haberlo sido. Tenían una significación que superaba con creces su situación económica.”

Para eso necesitaba una estructura narrativa que los contuviera, y la encontró en un relato breve de Arthur Machen, N, donde el autor galés describe al Londres visible como una “cortina deslucida” que oculta una realidad más luminosa y aterradora. Alan Moore tomó esa idea y la expandió a escala de toda la ciudad: el Londres real como superficie de un mundo más vasto, más extraño, más verdadero. Eso es Long London: no una ciudad histórica sino una ciudad encantada, un espacio donde conviven los vivos y los muertos, lo documental y lo fantástico.

En I Hear a New World, la técnica que usa para reconstruir lugares que no ha visitado en mucho tiempo tiene nombre propio: “visión remota”. Alan Moore la desarrolló hace décadas, cuando empezaba a escribir Swamp Thing para DC Vertigo y decidió que el pantano del personaje estaría en Louisiana porque le parecía más interesante que los Everglades. Sin haberlo pisado, se metió de lleno en la vegetación, el musgo español, los pájaros de las marismas, la historia del lugar. El resultado fue que los lectores escribían para preguntar cuánto tiempo llevaba viviendo en Louisiana. “No”, responde con sorna, “estaba sentado acá en Northampton imaginándolo todo.”

La paradoja, dice, es que alguien que estudia un lugar desde la distancia puede conocerlo mejor que alguien que vive en él. “Cuando visitás un lugar, mucha gente se queda atrapada en la experiencia de estar en un sitio nuevo, pero no aprende más sobre ese lugar. Pueden tacharlo de su lista de lugares visitados, pero no lo entienden tan bien como alguien que está a miles de kilómetros examinando cada detalle.”

v de venganza 5 noviembre
La máscara de la subversión: V de Venganza de Alan Moore

Alan Moore y su retiro del cómic

Este mismo principio guió el trabajo de Alan Moore en From Hell, la novela gráfica sobre Jack el Destripador que tardó diez años en completarse y que es, todavía hoy, uno de los retratos más perturbadores y rigurosos de la Londres victoriana que existen. Hay un hilo conductor entre aquella obra y Long London: la ciudad como personaje, como entidad viva que tiene sus propias lógicas, sus propios fantasmas, sus propias heridas.

Mientras HBO y DC Studios preparan una serie de V de Venganza, Alan Moore lleva dos años retirado del cómic y dice haberlo olvidado casi por completo. “Renuncié al noventa y cinco por ciento de mis libros, incluyendo todos los que a la gente realmente le gustaron.” No lo dice con amargura sino con alivio. Empezó como poeta y compositor, pasó por el cómic casi de casualidad –porque pagaba bien– y ahora puede, dice, concentrarse en lo que siempre amó más: simplemente escribir. Grabó cinco o seis álbumes, hizo una película, un par de novelas. Siempre estuvo haciendo otras cosas en paralelo. Ahora no: ahora es solo esto.

Quinientas palabras por día, bien elegidas. Un Londres que no existe pero que es más real que cualquier otro. Y la certeza, obstinada y casi contracultural en estos tiempos, de que el optimismo no es ingenuidad sino condición de posibilidad. “Necesitás el optimismo para imaginar una salida”, repite Moore. Uno tiene la sensación de que, mientras escriba, la salida sigue existiendo.

I Hear a New World ya está disponible en Amazon.

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Alejandro Martínez

Alejandro Martínez es nuestro experto en cómics. Vive en Buenos Aires. Trabaja en el área cultural desde 2008. Corresponsal adjunto de Plano Americano en temas relacionados con Marvel y DC. Defensor explícito de Boba Fett y admirador secreto de Morbius. Ha participado en más debates sobre Rápido y Furioso de los que está dispuesto a admitir.

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