Christopher McQuarrie, el director detrás de los últimos cuatro films de Misión Imposible, está en conversaciones para escribir y dirigir King Conan para 20th Century Studios. Arnold Schwarzenegger volvería a encarnar al guerrero creado por Robert E. Howard, el mismo rol que definió su carrera en 1982 y que tuvo una secuela en 1984. La confirmación llegó el fin de semana pasado desde el Arnold Sports Festival en Columbus, Ohio, donde el propio Schwarzenegger anunció la participación de McQuarrie ante la multitud del evento.
La premisa de King Conan ubica al personaje 40 años después de haber tomado el trono: un rey que se volvió complaciente, que es desplazado gradualmente de su reino y que debe encontrar el camino de regreso en medio de conflicto, magia y criaturas. La historia replica, en términos estructurales, el arco del héroe envejecido que Hollywood lleva años intentando calibrar para Schwarzenegger sin terminar de lograrlo. La diferencia esta vez es el director: McQuarrie no solo tiene el crédito de haber sostenido la saga Misión Imposible durante cuatro entregas consecutivas, sino que tiene experiencia directa construyendo secuencias de acción para actores con décadas de trayectoria física.
20th Century Studios lleva casi un año trabajando en asegurar los derechos del personaje para poder avanzar con el proyecto. El estudio, que según Schwarzenegger “redescubrió a Arnold”, también le habría acercado un guion para Commando 2 y está en conversaciones para que el actor aparezca en la próxima entrega de la franquicia Predator, que Dan Trachtenberg relanzó en 2022 con Prey y continuó el año pasado con Predator: Badlands.
King Conan y los intentos fallidos de traer de vuelta al bárbaro
No es la primera vez que Hollywood intenta devolver a Schwarzenegger al papel de Conan. A principios de la década del 2010, Universal tenía los derechos del personaje y había desarrollado un proyecto escrito por Chris Morgan –guionista de la saga Fast & Furious– que ubicaba al Conan de Schwarzenegger en una historia de tono similar a Sin Perdón de Clint Eastwood. El proyecto pasó años en desarrollo y nunca se concretó.
En 2011, Lionsgate intentó relanzar la franquicia con Jason Momoa en el rol principal. El resultado fue un fracaso comercial: $63 millones globales contra un presupuesto reportado de $90 millones. La película no generó continuidad y el personaje quedó sin dueño cinematográfico durante más de una década, circulando entre estudios sin que ninguno encontrara la combinación correcta de historia, actor y presupuesto para justificar el riesgo.
Lo que cambia con King Conan es la lógica del proyecto. Schwarzenegger no pretende reemplazar al Conan joven ni competir con la versión de 1982. La historia parte del envejecimiento como condición narrativa, no como problema a resolver. Un rey de 70 años desplazado de su trono tiene una coherencia que un Conan artificialmente rejuvenecido no tendría. Es el mismo razonamiento que funcionó con Logan o con la versión de Eastwood en el western tardío: el cuerpo del actor como parte del argumento.
Christopher McQuarrie, el director del reboot de Conan
La elección de Christopher McQuarrie no es arbitraria. Sus films con Tom Cruise comparten con el universo Conan más de lo que parece a primera vista: operativos que actúan fuera de toda estructura institucional, lealtades que se negocian en tiempo real, acción física que depende de la credibilidad del cuerpo del protagonista. Lo que McQuarrie construyó en Misión Imposible fue, entre otras cosas, un método para hacer que un actor de más de sesenta años pareciera plausible en situaciones de riesgo extremo sin que la suspensión de la incredulidad se rompiera. Esa habilidad específica es exactamente lo que King Conan necesita.
Arnold Schwarzenegger tiene previsto volver también al universo de Depredador, donde su personaje Dutch Schaefer ya apareció en forma de cameo de animación en Depredador: Cazador de Asesinos el año pasado, dejando abierta la puerta para una reaparición en carne y hueso. Y el guion de Commando 2 que el actor dice haber recibido completaría un cuadro poco habitual: tres franquicias de los años ochenta en proceso de reactivación simultánea, todas con el mismo protagonista y todas apuntando al mismo argumento implícito, que el tiempo transcurrido es material narrativo y no un obstáculo.
Si King Conan avanza, será el primer film del personaje en más de cuarenta años con Arnold Schwarzenegger en el rol y el primero en la historia de la franquicia con un director de esa trayectoria al mando. 20th Century Studios tiene los derechos. McQuarrie tiene el encargo. Schwarzenegger tiene la historia. Lo que falta es la fecha.





