El fin de semana del 7 al 9 de marzo dejó una de esas lecturas de taquilla que definen temporadas: Hoppers, la nueva apuesta original de Pixar, abrió con $46 millones en Estados Unidos y $88 millones globales, mientras The Bride! (La Novia!), de Warner Bros. y dirigida por Maggie Gyllenhaal, recaudó en su debut solo $7,3 millones en la taquilla doméstica y $13,6 millones a nivel global.
Hoppers está dirigida por Daniel Chong y tiene un argumento que mezcla tecnología y ecología: una niña llamada Mabel tiene su mente transferida a un castor robótico para comunicarse con animales y salvar su hábitat. El film costó $150 millones, una cifra que Pixar considera austera respecto a sus estándares históricos –la mayoría de sus producciones rondaban los $200 millones–, pero que refleja la presión del estudio por ajustar sus operaciones tras años de resultados irregulares.
La recepción fue inmediata y favorable. Hoppers obtuvo un 94% en Rotten Tomatoes tanto de crítica como de audiencia, y una calificación A en CinemaScore, la métrica que mejor anticipa el comportamiento del boca a boca. Con ningún competidor directo en el segmento familiar hasta la llegada de Super Mario Galaxy de Universal/Illumination en abril, el film tiene condiciones para extender su recorrido en salas por varias semanas.
La taquilla de Hoppers y el regreso de Pixar a los estrenos originales
El resultado de Hoppers es el más alto para una película animada original de Hollywood desde 2017. Ese año, Coco abrió con $50,8 millones en un fin de semana de Acción de Gracias y terminó con $210 millones domésticos y $823 millones globales. Hoppers superó el debut de Unidos ($39,1 millones en marzo de 2020, días antes del cierre de salas por la pandemia) y se posiciona como el primer éxito original de Pixar en casi una década.
El contraste con las producciones propias recientes del estudio es significativo. Elio, estrenada en 2025, recaudó apenas $154 millones contra un presupuesto de $150 millones, lo que la convierte en un caso límite que provocó una crisis interna en Pixar. Antes, Elemental (2023) cerró con el mismo número doméstico después de un debut débil que generó alarma en Disney. La diferencia con Hoppers, según los primeros indicadores, es la respuesta espontánea del público: el A en CinemaScore sugiere que quienes vieron el film tienen intención de recomendarlo, que es el motor que sostiene una película familiar en cartelera durante semanas.
David A. Gross, director de la consultora Franchise Entertainment Research, señaló que cuando Disney y Pixar entregan un film que funciona, lo preparan para el largo plazo. La distribución por etapas de las vacaciones escolares en distintos zonas de Estados Unidos favorece ese modelo: las familias no van todas el mismo fin de semana, sino que el flujo se extiende. Si Hoppers mantiene caídas semanales moderadas, un resultado doméstico superior a los $200 millones no es descartable.
Para el estudio, el momento tiene también una dimensión institucional. La secuela Inside Out 2 recaudó $1,69 mil millones en 2024, pero ese tipo de resultado descansa en una marca preexistente. Hoppers, sin franquicia detrás, demuestra que el público todavía responde a propuestas nuevas cuando la calidad narrativa y técnica acompaña.

La taquilla de The Bride! y el costo de apostar por un original de género
El caso de The Bride! es más complejo que un simple fracaso de taquilla. La película de Gyllenhaal –su segunda dirección después de La Hija Perdida (2021)– reimagina La Novia de Frankenstein desde una perspectiva que mezcla el horror gótico con el melodrama romántico. Christian Bale interpreta a la criatura, Annette Bening a la científica que la creó y Jessie Buckley a la novia, en un relato ambientado en el Chicago de los años 30. El presupuesto reportado oscila entre $80 y $90 millones, una cifra inusual para el género de terror, donde los films más rentables tienden a producirse con fracciones de ese costo.
La apertura de $7,3 millones domésticos de The Bride! quedó muy por debajo de las proyecciones del estudio, que anticipaban entre $16 y $18 millones, e incluso de estimaciones más conservadoras de servicios de tracking independientes que ubicaban el debut entre $10 y $15 millones. La calificación C+ en CinemaScore es el dato más severo: indica que quienes vieron el film no tienen intención de recomendarlo, lo que cierra el ciclo del boca a boca antes de que pueda empezar. Con $6,3 millones adicionales en mercados internacionales, el global de $13,6 millones hace prácticamente imposible recuperar la inversión.
Warner Bros. emitió un comunicado que reconoció el resultado pero defendió la decisión de producir originales de riesgo. La referencia a los Yankees de 1927 –un equipo que ganó 110 partidos pero también perdió 44– funcionó como metáfora de una racha que se corta sin borrar el historial previo. El estudio venía de nueve aperturas consecutivas en el primer puesto, desde A Minecraft Movie y Pecadores el año pasado hasta Cumbres Borrascosas el mes anterior, que ya superó los $200 millones globales.
El problema de The Bride! no fue solo la recepción: la crítica dividida (59% en Rotten Tomatoes) habría podido sobrevivirse si la audiencia hubiera respondido distinto. Pero el C+ de CinemaScore revela que el film no logró satisfacer ni al público de género ni al general. Algunas reseñas favorables señalaron que la ejecución resultó fragmentada para sostener su premisa. Es el tipo de fracaso que no admite una lectura simple: ni el género ni el presupuesto ni la directora explican por sí solos el resultado, sino la combinación de todos esos factores en un fin de semana en el que la competencia directa llegó con ventaja.
Scream 7, en su segunda semana, cayó un 73% pero aun así superó a The Bride! en el ranking, con $17,3 millones y un acumulado doméstico de $93,8 millones. Goat, de Sony, sumó $6,6 millones en su cuarta semana, para un total doméstico de $83,8 millones y $146 millones globales. Ambos resultados ilustran la dinámica que domina las carteleras en este período: los títulos que sostienen bien semana a semana terminan acumulando más que los estrenos que abren fuerte y caen.





