El Universo Cinematográfico de Marvel se prepara para una nueva etapa. Avengers: Doomsday, prevista para diciembre de 2026, busca reunir todas las líneas narrativas dispersas del MCU en una sola superproducción. La escala del proyecto ha despertado una gran expectativa, y uno de sus protagonistas, Channing Tatum, la amplificó aún más en sus recientes declaraciones.
El actor, que interpretará a Gambito en su segunda aparición oficial dentro del MCU, aseguró en una entrevista reciente que “todo el mundo va a ver esta película” y que será “la más grande de los próximos diez años”. Sus palabras, más que una declaración promocional, reflejan el intento de Marvel Studios por recuperar el centro de la conversación cultural tras varios años de desgaste y resultados irregulares.
El regreso de los hermanos Russo –directores de Avengers: Infinity War y Endgame– parece apuntar a ese objetivo. Doomsday no solo será el reencuentro de los Vengadores, sino la reafirmación de la capacidad de Marvel para construir el espectáculo total.
Channing Tatum –que acaba de estrenar la comedia de Derek Cianfrance Un Buen Ladrón– habló con entusiasmo del rodaje y de la escala del proyecto. Según explicó, las secuencias de acción fueron de una exigencia física inusual: “Fue una montaña que escalar. Hice muchísima acción, pero eso fue apenas una parte”, dijo. La frase sugiere que el filme no se limitará al despliegue visual, sino que incorporará una complejidad narrativa comparable a Endgame.
Su personaje, Gambito, será parte de un elenco que combina héroes de distintas eras: desde los Nuevos Vengadores introducidos en Thunderbolts hasta los clásicos mutantes del universo Fox, incluidos Patrick Stewart como el Profesor X e Ian McKellen como Magneto. Esa fusión entre generaciones define la ambición del proyecto que rearticulará el multiverso en una sola continuidad que combine nostalgia, épica y renovación.
Para Marvel, Doomsday representa algo más que otro crossover. Es un intento de recuperar la confianza del público en la magnitud del MCU, que después de la fase cuatro vio debilitado su poder de atracción.

Avengers: Doomsday presenta un desafío para los hermanos Russo
El regreso de Anthony y Joe Russo no es casual. Tras el fenómeno global de Endgame en 2019, Marvel atravesó una etapa de transición marcada por el exceso de producciones y la fragmentación narrativa. Los Russo, responsables de la cohesión y el tono de los momentos más exitosos del estudio, vuelven ahora con la misión de reordenar el caos.
La diferencia es que Avengers: Doomsday llega en un contexto distinto. La audiencia ya no responde al mismo tipo de espectáculo, y el mercado del cine de superhéroes muestra signos de agotamiento. El reto será recuperar la sensación de evento colectivo, esa experiencia de “todo el mundo en la sala” que Tatum evoca en sus declaraciones.
El propio actor se refirió al guion con asombro. “Cuando lo leí, pensé: ‘¿Cómo van a lograr esto?’”, dijo. La frase resume el enfoque de los hermanos Russo, una puesta en escena pensada como desafío técnico y emocional. Si consiguen equilibrar ambas dimensiones, Doomsday podría ampliar los límites del género.
Gambito y la reconfiguración del MCU
Más allá de la expectativa comercial, Doomsday podría funcionar como cierre de una era. Con el retorno de figuras emblemáticas del universo mutante y la consolidación de los nuevos Vengadores, el film promete un relato de traspaso generacional. La alianza entre héroes clásicos y nuevos rostros funciona como metáfora del propio estudio, un intento de reconciliar el pasado con el futuro.
La presencia de Tatum como Gambito, un personaje largamente demorado por los problemas de producción de Fox, añade un componente histórico. Su regreso al MCU luego de Deadpool & Wolverine, representa el fin de una espera de más de una década y la integración definitiva de los X-Men en la continuidad principal. En términos industriales, esa unión completa la fusión entre Disney y 20th Century Studios, y en términos narrativos, convierte al multiverso en una sola red coherente.
Si Endgame cerró el arco del sacrificio, Doomsday parece orientarse hacia el de la reconstrucción: cómo volver a unir lo fragmentado, cómo recomponer el mito tras el exceso.
El espectáculo como redención
El MCU necesita un nuevo consenso. Después de años de expansión, spin-offs y altibajos, Doomsday aparece como la oportunidad de reencantar al público. Channing Tatum lo entiende así cuando afirma que “todos van a ver esta película”. Lo que expresa la intuición de que el cine de superhéroes aún puede convocar una experiencia común si vuelve a poner el asombro en el centro.
El estreno del primer tráiler, previsto para diciembre de 2025, será la primera prueba de esa promesa. Si el proyecto logra mantener el equilibrio entre espectáculo y emoción, Marvel podría recuperar el liderazgo que perdió en los últimos años. Si no, Doomsday se convertirá en el reflejo de su propio título, el fin de una era que no supo reinventarse.
Por ahora, el entusiasmo de Tatum y el regreso de los Russo reactivan una ilusión que parecía agotada. Avengers: Doomsday puede ser el último gran acto de fe en el poder del blockbuster. O su despedida definitiva.




