Avatar 3: Por qué James Cameron eligió a Oona Chaplin para interpretar a Varang

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El director reveló que desconocía el linaje de Oona Chaplin y descartó estrellas consolidadas tras una audición de horas que definió el personaje de Varang en Avatar 3.

Cuando James Cameron comenzó el casting de Avatar 3 (Fuego y Cenizas) hace casi una década, buscaba un antagonista que pudiera rivalizar con los villanos más memorables de su filmografía. La actriz elegida fue Oona Chaplin, cuya interpretación de Varang sitúa al personaje al nivel del Terminator de Arnold Schwarzenegger. Lo notable del proceso es que Cameron la seleccionó desconociendo por completo su linaje familiar y sin haber visto su trabajo previo.

“No sabía quién era”, explicó el director en el podcast Filmmaker Toolkit de IndieWire. En ese momento, Oona Chaplin había participado en Game of Thrones como Talisa Stark, pero Cameron no había visto la serie. Tampoco tenía idea de que era nieta de Charlie Chaplin. Durante las audiciones, el realizador estaba considerando actrices mucho más conocidas, nombres que cualquiera reconocería de inmediato y con quienes había deseado trabajar desde hacía tiempo.

La decisión de apostar por un rostro menos establecido implicó renunciar a estrellas consolidadas, pero algo en la audición de Chaplin convenció a Cameron de que había encontrado a su personaje. “Oona me sorprendió con su percepción del personaje, su forma de moverse y su absoluta ausencia de miedo”, señaló. La preparación también jugó un papel fundamental: llegó con una escena de siete u ocho páginas completamente aprendida y lista para explorar.

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Oona Chaplin como Varang en Avatar 3

Avatar 3 y el casting de Varang

El proceso de audición que James Cameron aplicó con Oona Chaplin duró horas. Trabajaron una sola escena de múltiples formas, probando registros, matices y alternativas. Según el director, dedicaron más tiempo a esa escena del que un programa episódico necesitaría para filmarla completa. Este enfoque contrasta radicalmente con la imagen que el cine ha popularizado sobre las audiciones: un panel de jueces, una lectura rápida y un “gracias por venir”.

Cameron programa un mínimo de media hora con cada actor que le interesa, tras reducir la lista a cinco o seis candidatos basándose en recomendaciones y cintas de audición. Durante ese tiempo, recrea parte de las condiciones que se replicarán en el set. Él mismo opera una cámara HD, ajusta la iluminación básica y trae actores de la compañía que utiliza habitualmente en las películas de Avatar para que interpreten escenas opuestas al candidato.

El objetivo no es solo ver cómo lucen en cámara, sino evaluar su capacidad de respuesta. Primero les permite actuar según lo que han preparado, luego comienza a lanzarles indicaciones improvisadas para observar si pueden capturarlas y desarrollarlas. “Algunos actores son muy rígidos. Solo pueden hacerlo como lo han preparado. Otros son completamente fluidos”, explicó. Cameron busca colaboradores, no ejecutores.

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Varang: peligro y sensualidad en Avatar 3

Avatar 3: El aporte creativo de Oona Chaplin a la película

Durante ese proceso, Cameron descubrió que el guion mismo puede transformarse. Ver una escena actuada por primera vez le enseña aspectos que no había considerado al escribirla. Con Oona Chaplin, esa dinámica resultó especialmente productiva. La actriz aportó abundantes ideas que terminaron incorporadas en Avatar 3, desde influencias relacionadas con su origen indígena hasta el diseño del arma característica de su personaje.

Para Cameron, esa capacidad de contribuir creativamente es determinante. No basta con que un actor ejecute bien lo escrito; necesita alguien que pueda mejorar la escena, que tenga sentido del humor, que escuche y que aporte su propia perspectiva. “Si siento eso, es mucho más probable que los elija”, afirmó.

El director considera que el casting es la decisión más crucial en una producción cinematográfica, más que el presupuesto, el cronograma o cualquier aspecto técnico o visual. Según su experiencia, los errores más graves que puede cometer un cineasta ocurren en esa etapa, porque condicionan todo lo que viene después. Una mala elección de reparto puede arruinar una película de formas que ninguna otra equivocación técnica o financiera lograría.

La elección de Oona Chaplin para interpretar a Varang en Avatar 3 representa ese principio aplicado: priorizar el talento, la preparación y la química creativa por encima del reconocimiento público o la familiaridad previa. Cameron apostó por una actriz que aún no era una estrella porque detectó en ella algo que las audiciones convencionales no siempre revelan: la capacidad de construir un personaje junto al director, no solo frente a él.

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