Algo Terrible Está a Punto de Suceder (Netflix): Cinco días para desaparecer

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Algo Terrible Está a Punto de Suceder convierte una boda en una trampa psicológica. En la nueva serie de Netflix, casarse no es empezar una vida, sino ceder definitivamente a la paranoia.

Para Kant, el matrimonio es, básicamente, la unión de dos personas para disfrutar recíprocamente de sus órganos sexuales mediante un contrato de por vida. En Algo Terrible Está a Punto de Suceder (Something Very Bad Is Going to Happen), la nueva serie de Netflix creada por Haley Z. Boston, el matrimonio se instala en el terreno de una cacería silenciosa, donde el “sí, quiero” no es una promesa de plenitud sino una sentencia de muerte.

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Camila Morrone como Rachel en Algo Terrible Está a Punto de Suceder

Algo Terrible Está a Punto de Suceder: Rachel, o la paranoia como forma de lucidez

La premisa de Algo Terrible Está a Punto de Suceder tiene la lógica de un sistema que se cierra sobre sí mismo. El punto de vista es el de Rachel (Camila Morrone, con una fragilidad que esconde supervivencia eléctrica), y Rachel es una mujer que se mueve constantemente entre la lucidez y la paranoia.

Junto a su novio Nicky (Adam DiMarco, tan bueno y comprensivo que dan ganas de pegarle un escopetazo para ver si sangra o solo desprende purpurina), viaja para celebrar su boda hacia la mansión familiar de los Cunningham, ubicada en un complejo de cabañas en medio del bosque. El trayecto, que debería ser la transición hacia una nueva vida, es una road movie hacia el infierno, llena de señales de advertencia que Rachel decide ignorar con voluntad suicida (“¿Estás segura que él es tu alma gemela?”).

La serie utiliza el flashback para romper la linealidad de la boda y centrarse en los cinco días previos: la inevitabilidad del desastre. La tensión se sostiene en la distancia entre las normas sociales de la aristocracia y la respuesta del cuerpo que detecta el peligro antes que la razón. Rachel posee una clarividencia somática, una capacidad de detectar el colapso antes de que la materia se rompa, pero elige anestesiar esa señal para habitar el simulacro de Nicky.

La casa Cunningham es un panóptico donde Victoria (Jennifer Jason Leigh supurando malevolencia aristocrática) ejerce de matriarca y carcelera. La familia de Nicky, que la estudia con la curiosidad de quien observa el último ejemplar de una especie exquisita y moribunda, opera como un organismo biológico que rechaza cualquier tejido extraño. Rachel, con sus tatuajes y su preferencia por los beneficios terapéuticos de la marihuana, representa una anomalía que el clan intenta asimilar o destruir.

Algo Terrible Está a Punto de Suceder se emparenta con producciones como The Night House o el cine de suspenso doméstico, donde la arquitectura es cómplice de la erosión psicológica. Aquí, el hogar familiar no es un refugio sino un laberinto diseñado para que la presa se desarme lentamente antes de ser alcanzada.

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Algo Terrible Está a Punto de Suceder, la nueva serie de terror de Netflix

Algo Terrible Está a Punto de Suceder y la tradición del horror nupcial

El estilo de la serie se aleja del terror de diseño para meterse en la mugre de la percepción alterada. Algo Terrible Está a Punto de Suceder establece así un diálogo visual con la tradición del suspenso paranoico, pero lo lleva al terreno de la identidad disuelta. Rachel fuma porro para no ver, para que el contorno de la realidad se vuelva borroso y sea más fácil aceptar la versión del mundo que Nicky le ofrece. Cada vez que Rachel intenta mirar de frente el horror, la estructura familiar de los Cunningham le devuelve una sonrisa, una cena y una corrección que la hace sentir culpable de sus sospechas.

A medida que avanzan los ocho episodios, la serie abandona la sugerencia para abrazar la carnicería. El pasaje de la ansiedad metafísica al gore es directo: los elementos sobrenaturales, como la leyenda de El Penitente –un espíritu que asesina novias a punto de casarse–, funcionan como una extensión del horror real y la sangre, que empieza como una mancha aislada en el corredor, termina por cubrir toda la pantalla.

Algo Terrible Está a Punto de Suceder, en definitiva, es el retrato de una asimilación fallida que explora la fragilidad de los vínculos contemporáneos cuando se construyen sobre la negación de la propia historia. Porque al final, el terror no es que algo malo esté por pasar, sino que ya pasó hace mucho tiempo y nosotros somos los únicos que no nos dimos cuenta. La boda no era un comienzo: era la última etapa de una autopsia realizada en vida.

DISPONIBLE EN NETFLIX.

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