Priscilla es un retrato etéreo de la soledad, donde Sofia Coppola desplaza la figura de Elvis para centrarse en la mujer que tuvo que vivir a la sombra del mito.
Saltburn de Emerald Fennell es una fábula perversa sobre la lucha de clases, donde el deseo y la envidia se encuentran en una mansión que devora a sus habitantes.