El estreno de El Hombre Inmortal (The Inmortal Man) confirmó que el mundo de Peaky Blinders sigue siendo una de las marcas más fuertes de Netflix. La película, continuación directa de la serie creada por Steven Knight, debutó primero en cines con un estreno limitado y luego llegó a la plataforma el 20 de marzo, donde rápidamente se convirtió en uno de los títulos más vistos a nivel mundial.
En sus primeros tres días en streaming, El Hombre Inmortal acumuló más de 25 millones de visualizaciones y se ubicó como la película en inglés número uno de Netflix en 50 países, incluyendo Estados Unidos. El dato confirma que, a pesar de haber terminado en 2022, la serie sigue teniendo una audiencia global enorme y que la historia de Tommy Shelby todavía funciona como uno de los grandes eventos de la plataforma.

El final de Tommy Shelby: Duke Shelby y la nueva generación
El Hombre Inmortal retoma la historia de Peaky Blinders en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Tommy Shelby (Cillian Murphy) siempre fue un personaje que avanzaba: cada temporada lo mostraba conquistando algo nuevo –territorio, poder político, influencia económica–. La película cambia esa lógica. Ya no es la historia de un ascenso, sino la historia de lo que pasa cuando ya no queda nada por conquistar.
En ese sentido, El Hombre Inmortal funciona como un cierre para el personaje. Tommy Shelby ya no pelea para ganar, pelea para dejar algo en pie.
Si la serie siempre fue la historia de Tommy, la película empieza a correr el eje hacia la siguiente generación. El personaje de Duke Shelby (Barry Keoghan) aparece como heredero del imperio y como la figura que puede continuar la historia de la familia. Una franquicia no puede depender para siempre de un solo personaje. Necesita un mundo que pueda seguir funcionando cuando ese personaje ya no está.
La película trabaja esa transición: pasar de la historia de Tommy a la historia de los Shelby.

El futuro de Peaky Blinders: De serie a franquicia global
El éxito de El Hombre Inmortal en Netflix también confirma una tendencia: las series exitosas ya no terminan, se transforman. Peaky Blinders empezó como una serie británica relativamente chica y terminó convertida en franquicia global. Los números del estreno explican esa transformación. Más de 25 millones de visualizaciones en tres días no es solo un buen debut: cambia el lugar que ocupa Peaky Blinders dentro de Netflix. Ya no es solo una serie popular del catálogo; es una propiedad que puede generar películas, nuevas series y distintos proyectos dentro del mismo universo narrativo.
Netflix y la BBC avanzan con una serie secuela ambientada en 1953, centrada en una nueva generación de la familia Shelby en la Birmingham de posguerra. La continuación ya tiene temporadas encargadas y forma parte del plan para expandir el universo narrativo más allá del arco de Tommy.
El propio Steven Knight dejó claro que la historia no termina con la película y que el mundo de Peaky Blinders puede continuar incluso con la presencia de Tommy en forma de recuerdos, visiones o apariciones, algo coherente con el tono casi mítico que siempre tuvo el personaje.
Lo que está haciendo Knight es transformar Peaky Blinders en una franquicia histórica que avanza en el tiempo. La serie original contaba el ascenso criminal y político de los Shelby en el período de entreguerras; la película los coloca en la Segunda Guerra Mundial; las nuevas series los llevarán a la Inglaterra de la posguerra y la reconstrucción.
Es, en términos narrativos, una saga familiar que atraviesa décadas de historia británica. Y eso explica por qué El Hombre Inmortal insiste tanto con la idea de mito: Tommy Shelby ya no es solo un personaje, es una figura fundacional dentro de ese universo.
En ese sentido, El Hombre Inmortal hace algo muy específico: mata al protagonista para que la historia pueda seguir. Porque en Peaky Blinders, al final, lo inmortal no es Tommy Shelby. Es la familia Shelby. Y, sobre todo, la marca Peaky Blinders.




