Durante más de la mitad de Proyecto Fin del Mundo (Project Hail Mary), Ryan Gosling comparte escena con Rocky, el alien arácnido que habla en canciones de ballenas y tiene la fisionomía de una roca. En ninguna de esos momentos Gosling miró un punto verde en el aire. Miró a James Ortiz, un titiritero neoyorquino que pasó seis meses en Londres operando un títere mientras la cámara filmaba.
Ortiz es conocido en el teatro de Broadway por haber dado vida a vacas, mamuts y dinosaurios en producciones como The Skin of Our Teeth e Into the Woods. Proyecto Fin del Mundo es su primer gran crédito cinematográfico y también, sin haberlo planeado, el primero en el que presta su voz al personaje que maneja.
La decisión de usar un títere en lugar de efectos digitales fue de Phil Lord y Christopher Miller desde el inicio del proyecto. El argumento era de empatía actoral: Gosling no debía tener que construir una relación con un punto de referencia vacío durante seis meses. “Actor a actor, no quería que Ryan sintiera que estaba solo en esto”, dijo James Ortiz en una entrevista a Variety. “Sería demasiado difícil. No debería tener que tomar decisiones de personaje para una criatura extraña sin rostro.”
El diseño físico de Rocky fue responsabilidad de Neal Scanlan, el creador de criaturas detrás de BB-8, los aliens de las nuevas trilogías de Star Wars y el taller que Jim Henson construyó durante décadas. Scanlan le dijo a Ortiz algo que definió la dinámica de toda la producción: “Voy a tratarte como si fueras Frank Oz, y mi trabajo es construirte a Yoda.”
Esa frase no era solo un halago: era una instrucción de trabajo. Ortiz pasó meses en preproducción dando instrucciones sobre cómo debía construirse la criatura para que él y su equipo pudieran operarla con fluidez. El set completo fue diseñado a un metro sobre el suelo del estudio para que Ortiz pudiera trabajar por debajo sin ser visible en cámara. Para secuencias específicas –Rocky rodando por la nave en forma de bola– la producción recurrió a una versión completamente animatrónica. Para los planos más complejos, Framestore completó con CGI.

Proyecto Fin del Mundo: James Ortiz y el alma de Rocky
En Proyecto Fin del Mundo, Rocky no habla en ningún idioma humano. En la novela y en la película, Grace construye un sistema de traducción automática que convierte los sonidos musicales de Rocky en palabras. En el set, Ortiz recitaba el diálogo de Rocky desde una cabina de sonido para que Gosling tuviera un compañero de escena con texto real.
La lógica de la voz la definió Ortiz con una precisión que Lord y Miller no modificaron: “La voz de Rocky sale de una serie de computadoras pegadas con cinta adhesiva, así que pensé que probablemente no debería sonar bien. No debería sonar como la mejor IA que escuchaste. Debería haber un poco de Mr. Moviefone y un poco de Siri, solo que no tan limpio.”
Ortiz asumió que en posproducción Lord y Miller elegirían a un actor de mayor perfil para regrabar el diálogo. No sucedió. A medida que los directores proyectaban el material, las pistas de Ortiz se sentían insuperables. “Recibir esa llamada fue increíble”, dijo. “Me había convencido de que no iba a ser yo.”
La concepción interna del personaje que Ortiz desarrolló durante el rodaje es lo que explica por qué Rocky funciona como un personaje amado y no como un obstáculo narrativo. “Rocky es superinteligente y tiene una mente como una computadora. Nunca tenés que decirle nada dos veces. Es un ingeniero brillante. Pero su alma, para mí, siempre se sintió como la de un hermano menor. Hay un poco de ese chico ansioso de 14 años que realmente quiere ser invitado a la fiesta.”
Antes de cada escena de Proyecto Fin del Mundo, Ortiz y Gosling ensayaban sin el títere para establecer el bloqueo y acordar los beats emocionales de la escena. “Era nuestra única oportunidad de mirarnos a los ojos y resolver los momentos”, explicó Ortiz. “Después incorporábamos el títere.”
En el último día de rodaje de Ortiz, Gosling recibió un paquete antes de llegar a la carpa de los directores. Adentro había una remera del crew de Batman Forever. “Habíamos hablado de Batman Forever durante el almuerzo casi todos los días del rodaje”, dijo Ortiz. “El regalo dice todo sobre la generosidad de Ryan y el hecho de que el hombre realmente escucha.”

Rocky en Proyecto Fin Del Mundo: Efectos prácticos en un cine dominado por el CGI
Con un presupuesto de 150 millones de dólares, la elección de un títere como eje de la relación central de Proyecto Fin del Mundo funciona como un manifiesto contra el abuso de CGI que domina la producción de ciencia ficción a gran escala. Lord y Miller no lo trataron como un lujo sino como una necesidad narrativa: la conexión entre Gosling y Rocky debía sentirse real para que la película funcionara, y esa realidad requería que hubiera algo físico en el set con lo que Gosling pudiera relacionarse.
El resultado, según los primeros críticos, es el personaje más entrañable del cine de ciencia ficción en años. Con un 95% en Rotten Tomatoes al día del estreno, la mayoría de las reseñas coinciden en señalar a Rocky como el elemento más sorprendente de Proyecto Fin del Mundo: una criatura sin rostro, sin expresión facial reconocible y sin idioma compartido que genera más empatía que la mayoría de los personajes humanos del cine reciente. Ortiz, con su remera de Batman Forever y seis meses de almuerzo con Gosling, es la razón principal de que eso sea posible.




