
Crítica Hot Milk (2025): Vínculos, dependencia y otros cuerpos calientes
Con Hot Milk, Rebecca Lenkiewicz construye un drama íntimo que hierve en silencio, y donde el amor filial se convierte en mecanismo de sometimiento.

Con Hot Milk, Rebecca Lenkiewicz construye un drama íntimo que hierve en silencio, y donde el amor filial se convierte en mecanismo de sometimiento.

Con Jurassic World: Rebirth, Gareth Edwards reduce la escala, pero amplía la mirada: en cada encuadre hay un intento por recuperar el vértigo del asombro.

Con F1, Joseph Kosinski transforma la Fórmula 1 en un espectáculo sensorial que explora la experiencia de correr como una tensión entre lo humano y lo mecánico.

En La Venganza, Gustav Möller convierte una cárcel en un teatro de dominación emocional donde el poder punitivo suplanta al dolor materno. ¿Hasta qué punto la justicia es solo una forma de revancha?

Con El Año Nuevo Que Nunca Llegó, Bogdan Mureșanu convierte los últimos momentos del régimen de Ceaușescu en una tragicomedia coral que revela la farsa del poder absoluto.

Con 28 Years Later, Danny Boyle se aparta del espectáculo del terror para explorar la mutación moral de una civilización, la violencia heredada y el aislamiento emocional de un país en ruinas.

En Fuera de Temporada, Brizé convierte el invierno bretón en el escenario para una historia sobre la crisis de la mediana edad y la posibilidad de redención que nos ofrecen los fantasmas del pasado.

En Cómo Entrenar a tu Dragón 2025, Dean DeBlois adapta su propia obra maestra animada. El resultado es un ejercicio de reconstrucción visual atrapado entre la nostalgia y la creación.

Más que una película sobre venganza, Ballerina: Del Mundo de John Wick es un documento sobre cómo el cine contemporáneo ha aprendido a administrar sus propios mitos.

En El Esquema Fenicio, Wes Anderson desafía su propio sistema estético y transforma la pulsión necrófila de su cine en una elegante meditación sobre el poder y la redención.

La voz se quiebra, la fan lo ata, la casa arde. En Hurry Up Tomorrow, Abel Tesfaye intenta incendiar la figura de The Weeknd con un ejercicio de estilo que queda atrapado en su propio narcisismo.

Con Possession, Andrzej Żuławski filmó su propio divorcio como si fuera el apocalipsis y el resultado fue una de las obras más perturbadoras del cine europeo.